Estados Unidos mantiene cerrado el espacio aéreo venezolano mientras escala tensión militar en el Caribe

Estados Unidos mantiene cerrado el espacio aéreo venezolano mientras escala tensión militar en el Caribe

Estados Unidos mantiene cerrado el espacio aéreo de Venezuela ante una eventual incursión aérea, intensificando la crisis diplomática que estalló en las últimas 48 horas. El gobierno de Nicolás Maduro acusa a Washington de “agresión colonialista”, mientras la oposición y la sociedad civil manifiestan posturas divididas sobre un posible escenario de intervención.

El cierre aéreo decretado por Estados Unidos obligó a aerolíneas como Iberia, Air Europa, Avianca y la rusa Azur Air a cancelar vuelos hacia Venezuela. El Instituto Nacional de Aeronáutica Civil ordenó reanudar operaciones en 48 horas, pero la mayoría de las compañías se niega debido a advertencias de la FAA sobre actividad militar elevada.

Maduro activó un plan especial para repatriar a venezolanos varados y culpó a la oposición, especialmente a María Corina Machado, de presionar para endurecer las restricciones. La vicepresidenta Delcy Rodríguez anunció gestiones diplomáticas para sortear el bloqueo e incluso explorar rutas marítimas con Rusia como alternativa.

Las consecuencias económicas y sociales se multiplican. Los vuelos alternos, como los que conectan Bogotá con Caracas, pasaron de 150 a 800 dólares, afectando a familias que dependen de viajes transfronterizos y remesas. En redes sociales aumenta el temor al aislamiento, agravado por lluvias y fallas logísticas en el interior del país.

En respuesta directa al cierre aéreo, Maduro convocó a una “vigilia permanente” y llamó a una movilización cívico-militar para enfrentar las supuestas maniobras estadounidenses a “10 kilómetros de la costa”. Acusó a Washington de librar una guerra psicológica para justificar futuros movimientos armados.

La oposición se encuentra dividida. María Corina Machado exhortó a militares y policías a “ser héroes” ante una eventual intervención, mientras otros sectores rechazan cualquier injerencia extranjera y piden que la transición democrática dependa únicamente de los venezolanos. También surgieron llamados para aprobar una Ley de Amnistía.

Cuba denunció interferencias electromagnéticas generadas por el despliegue militar estadounidense, y Rusia analiza rutas alternativas para mantener conectividad con Venezuela. En Alemania, medios destacan el riesgo regional creciente, mientras organizaciones internacionales llaman a evitar una escalada.

Bajo la “Operación Southern Spear”, Estados Unidos mantiene cerca de 15.000 efectivos en el Caribe, el mayor despliegue desde 1989. Con el portaaviones USS Gerald R. Ford y el USS Iwo Jima cerca de la costa venezolana, bombarderos B-52 realizan patrullajes. Washington afirma que se trata de una ofensiva contra el Cartel de los Soles.

Documentos del Pentágono indican que las tropas estadounidenses permanecerán en la región hasta 2028, patrullando a entre 50 y 100 millas de territorio venezolano, incluidos puntos cercanos a La Orchila y la frontera marítima con Trinidad y Tobago. Venezuela respondió activando el “Plan de Independencia 200” con hasta 300.000 efectivos movilizados.

La situación permanece volátil. Donald Trump envió señales contradictorias al sugerir acciones terrestres mientras deja abierta la puerta a un diálogo con Maduro. Sin indicios inmediatos de invasión, el cierre aéreo sostenido por EE.UU. y el posicionamiento militar mantienen en alerta a la región, en medio de un debate polarizado sobre soberanía y libertad.

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