
Escalada militar deja cientos de bajas iraníes y abre escenario de posible colapso del régimen islámico
Foto: CNN | La ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán provocó cientos de bajas iraníes y abrió un escenario de posible colapso político del régimen islámico, tras reportes contradictorios sobre la presunta muerte del ayatolá Ali Jamenei y divisiones internas entre altos dirigentes gubernamentales y militares.
El conflicto escaló este 28 de febrero de 2026 hacia operaciones militares abiertas luego del lanzamiento de ataques aéreos masivos contra al menos nueve ciudades iraníes, incluida Teherán. Washington confirmó el inicio de “operaciones de combate mayores”, mientras Israel calificó la ofensiva como preventiva ante amenazas nucleares y misilísticas iraníes crecientes.
La operación conjunta, denominada “Epic Fury” por Estados Unidos y “Roaring Lion” por Israel, tuvo como objetivos declarados destruir infraestructura nuclear, debilitar la industria de misiles iraní y neutralizar estructuras militares vinculadas al llamado “Eje de la Resistencia”, red regional de aliados armados respaldados por Teherán en Medio Oriente.
Autoridades estadounidenses e israelíes aseguran que los ataques golpearon centros estratégicos y eliminaron parte importante del mando militar iraní. Fuentes israelíes describieron la ofensiva como un intento de “decapitación” del liderazgo político y militar, dirigido tanto contra dirigentes actuales como contra estructuras históricas del régimen islámico.
Reportes preliminares señalan más de 200 muertos en territorio iraní tras los bombardeos, incluyendo civiles, según medios iraníes. Washington afirma no registrar bajas estadounidenses y reporta daños limitados en sus posiciones. Las cifras independientes aún no han sido verificadas plenamente debido a restricciones informativas dentro de Irán.
El punto más crítico gira en torno al destino del líder supremo, ayatolá Ali Jamenei, de 86 años. Declaraciones del presidente estadounidense sostienen que fue eliminado durante ataques dirigidos a su complejo en Teherán, aunque funcionarios iraníes aseguran que permanece vivo y bajo resguardo.
La incertidumbre sobre Jamenei ha intensificado rumores de fracturas internas dentro del régimen. Analistas señalan divergencias entre sectores del gobierno, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica y líderes políticos sobre la estrategia militar y la continuidad del sistema teocrático frente a una presión externa sin precedentes.
Irán respondió mediante la operación “True Promise-4”, lanzando misiles balísticos y drones contra Israel y bases estadounidenses en el Golfo Pérsico, incluyendo instalaciones en Baréin, Kuwait, Qatar y Emiratos Árabes Unidos. Sistemas defensivos regionales interceptaron parte significativa de los proyectiles, evitando daños mayores inmediatos.
La comunidad internacional reaccionó con llamados urgentes a la desescalada. Naciones Unidas advirtió riesgos de guerra regional prolongada, mientras países del Golfo reforzaron defensas aéreas. Expertos consideran que la ofensiva podría buscar un cambio de régimen, aunque alertan sobre consecuencias imprevisibles para la estabilidad global.
El conflicto permanece en desarrollo y podría extenderse durante semanas. Analistas prevén impactos en mercados energéticos y seguridad internacional. La confirmación o desmentido definitivo sobre la suerte del líder supremo iraní será determinante para evaluar si el régimen enfrenta solo una crisis militar o una posible capitulación política.

