
En el EdoMex, despiden a notario oaxaqueño asesinado
Acompañados por la melodía “Dios Nunca Muere”, del ilustre compositor oaxaqueño Macedonio Alcalá, el cuasi himno de Oaxaca, mientras cargaban su ataúd, familiares, amigos y colegas del notario 113 del Estado de México, lo despidieron en la notaría donde era el titular desde hace varios años, la cual está ubicada en el municipio mexiquense de Nezahualcóyotl.
Al ritmo de bailes típicos de Oaxaca, entidad de donde era originario, los miembros de la comunidad oaxaqueña de Neza, la más grande del país, clamaron para que se haga justicia y sean detenidos los responsables del crimen, cometido en calles del Centro Histórico de Oaxaca por dos sujetos que los atacaron con arma blanca.
Ahí> en la avenida Sor Juana Inés de la Cruz, frente a la notoría, se realizó una misa de cuerpo presente a la que acudieron políticos de todos los colores para apoyar a la familia de José Ortiz en este difícil trance.
Después de que les entregaron el cuerpo, la familia lo trasladó desde Oaxaca al Valle de México para que le hicieran un homenaje antes de llevarlo a su última morada.
Varios integrantes de la familia tomaron el micrófono para despedirse de él: “Tú nos enseñaste a no darnos nunca por vencidos, a luchar hasta el final sin desmayar. Hoy te nos adelantas, pero algún día volveremos a reunirnos”, exclamó uno de ellos.
El mezcal, bebida típica de Oaxaca, corría de mano en mano, mientras los dolientes recibían abrazos de los presentes para manifestarles su pesar por el cobarde homicidio del notario mexiquense.
José Ortiz Girón llegó muy joven a Nezahualcóyotl procedente de su natal Oaxaca. En este municipio mexiquense hizo su carrera como abogado y finalmente logró instalar su notaría, donde ayudaba en los trámites a toda clase de personas, ricas o pobres.
Lo recordaron como el primer notario egresado de la entonces Escuela Nacional de Estudios Profesionales (ENEP) Aragón, de la Universidad Nacional Autónoma de México, hoy Facultad de Estudios Superiores (FES).
Después de la misa de cuerpo presente, el ataúd fue cargado por ocho amigos del notario para subirlo a la carroza y posteriormente fue trasladado a un panteón ubicado en la alcaldía capitalina de Xochimilco, para ser inhumado.

