
En 40 años, flota camaronera de Oaxaca se redujo 90%; de 300 barcos, hoy operan 20 por temporada
El alto precio del dísel, el encarecimiento de las refacciones para los barcos y la introducción de camarón, muchas veces de forma ilegal, de granjas camaronícolas ubicadas en Centroamérica y Sudamérica están matando lo poco que queda de la actividad pesquera de Salina Cruz.
Hasta 1980-1990, Salina Cruz contaba con una flota pesquera de 300 embarcaciones, 42 cooperativas y una producción de entre 800 y mil 200 toneladas de camarón por cada temporada. Ahora, 34 años después, la fuerza de captura se redujo a 30 barcos, 11 cooperativas y una producción que no supera las 30 toneladas anuales.
Los pocos pescadores de Salina Cruz que aún siguen en activo en alta mar>, señalan que frente a la incertidumbre que los agobia, sobre todo por los altos precios del diésel, no saben si este año saldrán a la captura del camarón cuando termine la veda a mediados de octubre.
Alberto Román Pineda, representante de las organizaciones pesqueras de Salina Cruz refiere que durante los seis años del actual gobierno federal “anduvieron arrastrando la cobija”, pues les prometieron que bajarían el precio del diésel, pero sucedió todo lo contrario: el precio actual ronda los 25 pesos, 4.50 pesos más que hace 6 años.
Dijo que el incremento en el precio del diésel es uno de los problemas que inhiben la actividad pesquera de altamar. Pero hay otros, como los aumentos en los precios de las refacciones que necesitan las embarcaciones camaroneras así como el ingreso del camarón que viene de granjas de Sudamérica.
Por su parte, el exdirigente pesquero Amós Rojas, refirió que cuando arranque la temporada para la captura del crustáceo de alta mar en el mes de octubre, estima que de 30 barcos que componen la flota camaronera de Salina Cruz, sólo saldrán a la pesca unas 20 embarcaciones, con lo cual la mpreoducciòn de camarón podría descender por debajo de las 250 toneladas.
En la temporada pasada, que concluyó en marzo de este 2024, casi la mitad de los barcos que salieron a la pesca fueron “amarrados” al muelle entre enero y febrero, porque la mala producción camaronera y el alto precio del diésel propiciaron la baja de los ingresos en este sector.

