
Desapariciones en Oaxaca: una crisis que persiste en silencio entre impunidad, crimen organizado, corrupción y dolor familiar
En Oaxaca, de las 3 mil 938 desapariciones de personas reportadas oficialmente, 536 siguen sin volver a casa y 83 fueron halladas sin vida, a lo largo de los últimos 15 años. Del total, 3 mil 319 han sido localizadas vivas, en distintas condiciones, de acuerdo con datos oficiales.
En el periodo comprendido de 2010 a 2025, el Índice de Paz México (IEP) documentó este alarmante acumulado. La magnitud de los casos refleja una problemática estructural que ha colocado al estado entre las entidades con mayores retos en materia de seguridad, justicia y derechos humanos.
Este sábado, en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, conmemorado el 30 de agosto, decenas de integrantes de colectivos y organizaciones de búsqueda marcharon en Oaxaca de Juárez para exigir justicia y recordar que los esfuerzos del gobierno han sido insuficientes para atender esta grave problemática social.
La movilización en Oaxaca se sumó a protestas simultáneas en Xalapa, Guadalajara, Reynosa, Colima, Salamanca, Cuernavaca, Guasave y la Ciudad de México. Antes de iniciar, organismos civiles pidieron una fiscalía especializada en búsqueda para Oaxaca y denunciaron nepotismo e inacción oficial, mientras marcharon de la Fuente de las 8 Regiones al Zócalo.
De acuerdo con fuentes tes consultadas por Tiempo Digital, las desapariciones en Oaxaca tienen múltiples causas: violencia del crimen organizado, trata de personas, conflictos comunitarios, disputas agrarias y violencia de género. A ello se suman factores como la migración, la impunidad y la corrupción, que agravan la situación y entorpecen la búsqueda de justicia y localización.
Datos oficiales recientes indican que el 13.6 por ciento de los casos reportados permanecen sin resolverse, mientras que el 2.1 por ciento corresponde a personas localizadas sin vida. El resto, equivalente al 84.3 por ciento, ha sido localizado con vida, aunque no siempre libre de riesgos ni violencias.
Los registros oficiales, sin embargo, difieren entre sí. La Comisión Estatal de Búsqueda de Personas Desaparecidas de Oaxaca reporta cifras más bajas, con apenas 322 casos acumulados hasta diciembre de 2024. En contraste, la Red Lupa documentó 760 desapariciones tan solo de 2022 a mayo de 2025.
La disparidad en los datos también es visible en el Registro Nacional, que en febrero de 2025 reconoció 723 personas desaparecidas en Oaxaca, mientras que el sexenio de Andrés Manuel López Obrador dejó 585 desaparecidos y 101 no localizados. Estos contrastes revelan vacíos en los sistemas de registro oficiales.
A nivel regional, las desapariciones se concentran en los Valles Centrales, que concentran entre el 35 y 37 por ciento de los casos, seguidos por la Mixteca con un 14 por ciento, la Costa con un 12 por ciento, la Cuenca del Papaloapan con un 11 y el Istmo con un 9.
En la región de la Costa, los casos recientes han conmocionado a la población. La desaparición de 14 jóvenes en Puerto Escondido, en 2025, ejemplifica el grado de vulnerabilidad ante el crimen organizado y la presunta colusión de autoridades locales, lo que ha incrementado la indignación social y familiar. A la fecha, nada se sabe de ellos.
El Istmo de Tehuantepec enfrenta un contexto distinto, donde la violencia de género y la trata de personas agravan la problemática. Tan solo en los últimos años se han contabilizado 215 desapariciones y 166 feminicidios, lo que coloca a la región como una de las más peligrosas para las mujeres.
Colectivos y organizaciones civiles advierten que mientras persista la impunidad, la corrupción y la falta de coordinación entre autoridades estatales y federales, el fenómeno de las desapariciones continuará en Oaxaca. Para los familiares de las víctimas, la exigencia principal exigencia es que les digan la verdad, encontrar la justicia y se construyan políticas efectivas que frenen esta crisis humanitaria en la entidad.

