CONTRAFUEGO … Columna del periodista Aurelio Ramos Méndez

CONTRAFUEGO … Columna del periodista Aurelio Ramos Méndez

Aurelio Ramos M.


Prensa-gobierno, imperativo serenarse

La confrontación retórica entre el Presidente de la República y la
mayor parte del gremio periodístico llegó a un punto crítico, altamente
perjudicial para el país, con responsabilidad de parte y parte, cuya
prolongación podría conducir al auténtico autoritarismo.

Podría llevar esta pugna a un endurecimiento si no justificable, sí de
bajo costo político para el gobierno, dado el discutible desempeño
–público, probado—de los comunicadores, empezando por los más
conspicuos.

Se impone que las relaciones prensa-gobierno entren, para emplear la
palabra de moda, en una pausa. No para afilar catanas, sino para
realizar un saludable ejercicio de autocrítica.

En modo alguno le vendría mal al Ejecutivo y menos al poder
mediático darse un tiempo de reflexión e identificar aspectos en los
cuales no se están haciendo bien las cosas y se requiere corregir el
rumbo.

De otra manera, proseguirá el pleito. Con un gobierno distraído en
dimes y diretes con sus contradictores y un periodismo interesado
menos en informar que en mentir, engañar y manipular.

De ser inducido el régimen a virar hacia el autoritarismo de a deveras,
quedaría en la ventajosa posición de contar con suficientes

instrumentos para tomar medidas coercitivas o punitivas en contra de
medios y comunicadores.

Escenario en el cual no se atisban señales de que sectores amplios de
población puedan mostrar empatía con el periodismo, que ni en sus
mejores tiempos ha sido el estamento más respetado y apreciado de
la sociedad.

¡Prensa vendida!”, ha sido –con razón o sin ella— la formula
recriminatoria de los núcleos perjudicados por el ejercicio periodístico
o sin voz ni espacio en los medios.

El rifirrafe entre el Ejecutivo y el cuarto poder ya llegó demasiado lejos.

Y, en efecto, atiza una violencia que, si bien es de obvia
multicausalidad, vale atribuirla por igual al Jefe de la Nación y al
gremio periodístico.

Violencia cuya más reciente víctima, lamentablemente, fue el
oaxaqueño Heber López.

En este deplorable ambiente han salido a relucir situaciones
inadmisibles. Una, los descomunales ingresos de Carlos Loret de
Mola, exhibidos por Amlo, injustificables desde el punto de vista ético:
¡35 millones 200 mil pesos, en greña, en 2021!

Aun si el tabasqueño hubiese aplicado su recurrente dicho de que ‘la
calumnia cuando no mancha, tizna’, y hablásemos de la tercera parte
de esos dineros, ¡qué tan competente debe ser el yucateco para
merecer semejantes emolumentos!

Si causan azoro los megasueldos del comunicador más confrontado
con la 4T, mayor perplejidad deja el espíritu de cuerpo de sus
congéneres.

No los escandaliza lo exorbitante e indecente de las utilidades del
periodista, obtenidas en un oficio considerado de eminente servicio
social, sino el que éstas fueron develadas desde la Presidencia.

“Es la típica definición de abuso de poder”, dijo el activista-periodista
Jorge Ramos. “Se están rompiendo los límites desde el máximo poder
de la República”, expresó Carmen Aristegui.

“Atenta el Presidente contra la libertad de expresión y la democracia”,
afirmó José Cárdenas, y Leonardo Kourchenko escribió que “López
Obrador desata los demonios de la tiranía: el exceso, el abuso, la
amenaza y la manipulación”.

Y, Yuria Sierra se preguntó: “¿quién diseñará e implementará un
mecanismo de protección a periodistas frente a “la mañanera”? ¡Como
si no se necesitase también una estrategia de protección civil ante la
información distorsionada de los medios!

Ver para creer. Periodistas que habitualmente reciben y reproducen
información interesada, filtrada en lo oscurito desde el gobierno,
¡indignados porque el de Macuspana mostró, a la luz del día, los
insultantes haberes de uno de sus pares!

Uno de los más exaltados críticos del Presidente, el columnista
Raymundo Riva Palacio, advirtió que “esto no va a terminar bien”.

Con la irresponsable ligereza y la sensibilidad paquidérmica que
demostró hace días al publicar –con todas sus letras– que una
legisladora se hallaba “en peligro de muerte”, el autor de Estrictamente
Personal ahora fue más allá.

Se preguntó qué sucedería si uno de los periodistas a quienes el Jefe
de la Nación suele criticar “fuese asesinado”.

“Que el presidente haya decidido que sus enemigos son los
periodistas, no resolverá sus problemas, sino los puede empeorar”,
advirtió, y añadió:

“Pelearse, insultarlos y descalificarlos, crea condiciones de alto riesgo
para la integridad de los periodistas y, a la vez, lo hace vulnerable”.

Un enorme signo de interrogación quedó pendiendo sobre tan
imprudente frase.

En una columna titulada “Juguemos a la gallina”, Riva Palacio sostuvo
el extendido pero mentiroso argumento de que las hostilidades fueron
iniciadas por Amlo.

El Presidente “lleva tanto tiempo disparando al mensajero, que los
empujó a cruzar el Rubicón y empiezan a responderle de manera
beligerantemente proporcional”, dijo, impetuoso pero sin sintaxis.

Y con tan belicoso ánimo, planteó un ejercicio no lúdico sino
amenazante.

Proclive al lenguaje oracular, los modelos matemáticos y las más
sofisticadas herramientas de análisis, explicó que en teoría de juegos
La gallina se ilustra así:

“Dos automovilistas que aceleran el uno contra el otro. Si uno se sale
de la ruta de colisión podría ser considerado cobarde, por lo cual quien
no se mueve del camino, gana. Si ambos deciden que no chocarán,
ninguno pierde nada y los dos salvan la vida. Pero si ninguno modifica
su actitud, los dos mueren”.

El Presidente y los periodistas –afirmó– están metidos en el dilema
planteado en este ejercicio. Por lo cual, “López Obrador tiene que
desacelerar y evitar la colisión”.

Por lo que a los periodistas atañe, anticipó el columnista, “las críticas
no cesarán ni las investigaciones periodísticas se detendrán”. Luego
dio pistas para vencer en la macabra competencia gallinácea:

“La apuesta para ganar es que lo vean lo suficientemente dispuesto a
chocar, para que el otro se aparte de la ruta”. Como quien dice, poner
cara de enojado para ahuyentar hostigadores.

Convocados a jugar, juguemos. De entrada, a discernir la fastidiosa
aporía de si fue primero el huevo o la gallina para tratar de establecer
cuándo empezó la polarización y quién inició los ataques.

Lo que al país entero le consta es el desempeño de la prensa –salvo
contadas excepciones– no en los últimos tres años sino por lo menos
en los últimos tres sexenios, durante los cuales ha caracterizado al
Peje como un verdadero monstruo.

Se necesitaría cinismo para negar tal faena, prohijada –lo saben o
intuyen hasta los niños de pecho— por el amasiato de dueños y
concesionarios de medios con los sucesivos gobiernos.

Concubinato factible por suculentos negocios a la sombra del poder
público, proficuos para ambas partes de la corrupta ecuación.

En todo este tiempo López Obrador ha sido bosquejado como
contumaz violador del estado de Derecho y “¡un peligro para México!”.

Bien harían nuestros más agudos periodistas en jugar no a La gallina
sino hacer un mea culpa y dar explicaciones.

Decirles a los ciudadanos –por ejemplo– en qué punto del trayecto de
la 4T se extravió el comunista castrochavista al que ellos vieron, nítido,
durante lustros.

O, dónde quedó el dictadorzuelo que modificaría la Constitución para
hacerse relegir de manera indefinida hasta el fin de sus días.

Porque lo más que hemos visto es a un mandatario logorreico, sí, pero
con un programa de gobierno digno de respaldo, aunque con
claroscuros en la ejecución.

Lo dicho: Es apremiante serenar ánimos y envainar alfanjes. El país
merece mejor prensa y mejor gobierno.

BRASAS

Resulta un enigma determinar las intenciones políticas de Elba Esther
Gordillo al haber celebrado su boda civil y religiosa en Oaxaca. Mas es
claro que algo oculta tal decisión.

De personajes que hacen de bodas, bautizos, cumpleaños y hasta
funerales oportunidades de negocios, vale suponer que algo busca la
ex dirigente magisterial.

Si pretendía su reivindicación político-sindical ni más ni menos que en
la gazapera de la CNTE, al parecer erró el disparo.

Su casamiento por lo civil discurrió apacible, entre cactus, trinos de
pajarillos y aromas de orquídeas y flor de mayo; pero su enlace
religioso tuvo como banda sonora gritos de ¡asesina!, ¡ratera!,
¡espuria! y otras lindezas.

“¡Te robaste las cuotas sindicales!", le espetaron delante de su
treintañero –y desinteresado– cónyuge, el abogado Juan Antonio
Lagunas.

"¡Elba, entiende, la CNTE no te quiere!", coreó un piquete de
profesores, comerciantes y colonos, en una protesta previsible pero
sospechosamente desestimada.

Si la imaginación pone su parte, uno podría suponer que el
desaguisado no fue planeado, sino promovido por Carlos Loret de
Mola para probar que no hay paraíso sin víbora.

Habría sido insultante para el actor y codirector de De panzazo que
todo en la fiesta fuese felicidad, si en aquel documental maquinado por
Claudio X. González y Alejandro Ramírez, de Mexicanos Primero y
Cinépolis, la chiapaneca fue presentada como bruja rabiosa.

¡Ni modo que Elba y Luis estuviesen dichosos, exultantes, bailando El
Mariachi loco mientras Loret sufre ocultando sus caudales!


Se entendió perfecto, desde el primer momento, pero la hipocresía
llevó al canciller español José Manuel Albarez a fingir incomprensión

ante la solicitud de “pausa” en las relaciones político-empresariales
entre México y España.

Prueba de que el mensaje fue captado a cabalidad la dio el propio
funcionario español.

Dijo que indagaría el significado y alcance de la propuesta, pero que el
flujo de inversiones en los dos sentidos no ha hecho más que crecer
en los últimos años, y “es obligación de ambos gobiernos acompañar
estas relaciones empresariales”.

Advirtió que, en todo caso, lo que su gobierno hará “es defender los
intereses de España en cualquier circunstancia y ante cualquier país”.

La pausa planteada por nuestro Jefe de Estado se refería justo a
desacelerar el cabildeo de funcionarios y exfuncionarios españoles a
favor de negocios leoninos en nuestros lares.

Hasta las piedras han podido percatarse de la tenaz intercesión de
funcionarios y exfuncionarios, incluidos presidentes del gobierno como
José María Aznar y Felipe González, a favor de firmas como Iberdrola,

Repsol, OHL y algunas más.

Intermediaciones exitosas gracias a corrupción, al más alto nivel, en
nuestros sucesivos gobiernos.

O, ¿alguien ignora que hasta fueron reclutado como empleados de
esas compañías exfuncionarios como Georgina Kesel y Felipe
Calderón?

Que no cunda el pánico. En modo alguno hay riesgo de rompimiento
diplomático y menos de distanciamiento con el entrañe pueblo
español, históricamente tan cercano a México.

Ni siquiera puede hablarse de animadversión a las cerca de seis mil
empresas de España en México, las cuales trabajan con absoluta
normalidad.

Amlo ha demandado solamente cesar el influyentismo político y
gubernamental para apuntalar firmas que, ciertamente, aún ven a
México como tierra de conquista. ¿Es mucho pedir?

RESCOLDOS

Curioso. En el INE no mandan dos, sino los once consejeros. Pero, en
el Congreso de la Unión no mandan los 628 (500 diputados y 128
senadores), sino uno solo. Para colmo, externo. Peor: el rumbo de
nuestro país no lo deciden 30 millones de ciudadanos que votaron por
Morena, sino uno solo: Amlo. Extraño maniqueísmo de la oposición
develado por Lorenzo Córdova ante la senadora Citlali Hernández…

Como en el chiste. Felipe Calderón va a “poner el ambiente” en la
Federación Internacional de Automovilismo. Por eso lo nombraron
presidente de la comisión de Medio Ambiente de esa organización.

Por Twitter, ofreció que pondrá todo su empeño para cumplir su
encargo, lo mismo que dijo al usurpar la Presidencia y ya vimos lo que
pasó. Tuiteó mientras brindaba por su designación. ¡Tan bien que
había sorteado la temporada decembrina de intensas guarapetas!

Que le vendan “el changarrito” de Banamex para “ponerlo al tiro”. Eso
quiere Ricardo Salinas Pliego, el usufructuario de la privatización de

Imevisión a precio de regalo. Su menosprecio tiene el simplismo del
marchante: minimiza el producto para reducir su valor. Debería
explicar si pretendería reeditar la historia de TV Azteca, a la que “puso
al tiro” convirtiéndola en otra Televisa…

 

aurelio.contrafuego@gmail.com

 

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