CONTRAFUEGO … “Prepara EU Gran garrote contra prensa” por Aurelio Ramos Méndez

CONTRAFUEGO … “Prepara EU Gran garrote contra prensa” por Aurelio Ramos Méndez

Tres senadores gringos, de los más impresentables por sus extensos prontuarios delictivos, dieron señales esta semana de que en Estados Unidos han resurgido y laten con fuerza sentimientos intervencionistas y ánimos expansionistas hacia México y toda la América Latina.

En sendas cartas esos legisladores les pidieron a directivos de Meta, Twitter y Telegram restringir en sus plataformas la difusión de contenidos de medios rusos en español, en particular la cadena de televisión RT y la agencia Sputnik.

Hablamos de los senadores demócratas Robert Menéndez y Timothy Michael Kaine, y del republicano William Morgan Cassidy, quienes, a pesar de sus hipocorísticos Bob, Tim y Bill, son unos temibles negociantes de la política.

Fingen ignorar el inveterado efecto pernicioso de los mitificados medios de su país sobre la opinión pública mexicana y latinoamericana en general; pero se dicen convencidos de que los medios rusos, esos sí, diseminan “desinformación” y propaganda y usan las redes “para amplificar y exportar sus mentiras”.

Según ellos, el comportamiento de los medios rusos se acentuó tras la invasión a Ucrania.

El Kremlin –sostienen—“considera desde hace tiempo su campaña de desinformación en español como uno de sus esfuerzos más exitosos y ha usado de forma repetida desinformación y propaganda para socavar la democracia, polarizar a sociedades adversarias e incitar el caos en el hemisferio oeste”.

La maniobra es obvia. Esos senadores se proponen azuzar a su gobierno para aplicar la política del Gran garrote, de Theodore Roosevelt, aquella basada en el proverbio de “habla suavemente, pero lleva un gran garrote, así llegaras lejos”.

Pretenden hacerla efectiva, de ser posible, ya sin la primera parte de la ecuación, y más bien vociferando a lo Trump.

Aquella política unilateral –nos lo recuerda la historia– autorizó en 1904 el intervencionismo militar gringo, con objeto de “reordenar” países en donde pudieran estar en riesgo empresa, ciudadanos o propiedades estadunidenses. 

Abusiva decisión a la cual se opuso con valor –todo debe decirse– el oaxaqueño Porfirio Díaz, quien abogó en cambio por la autodeterminación de los pueblos, tan recurrente hoy en voz del Presidente López Obrador. 

El Gran Garrote significó la concreción de la bicentenaria –la efeméride se cumplirá el próximo año– Doctrina Monroe, que le dio cuerpo al añejo postulado del Destino Manifiesto, condensado en la frase “América para los americanos”. Entendidos estos –es obvio— como estadunidenses.

Aquella doctrina de 1823 consideraba agresión directa la incursión de cualquier país europeo en uno latinoamericano, y activaba desde luego la intervención, como si se tratara de un protectorado.

Dice mucho la petición de esos tres pelafustanes carca del al ánimo predominante entre la clase política de la vecina potencia, acicateada por Trump. 

Este exmandatario, por cierto, el pasado martes anunció con suficiencia su regreso a la arena electoral. “La historia está lejos de haber concluido… Nos preparamos para un regreso increíble”, dijo sin hipérbole, pues su regreso ciertamente es más que factible.

Los tres inescrupulosos legisladores defienden la libertad de expresión en su país y hasta consienten los desafueros del magnate de la greña anaranjada, reproducidos en crudo y sin criba en sus medios más emblemáticos. Pero no la toleran en México ni el resto de América Latina.

Inquieta la atrevida petición porque esos políticos no sirven intereses del pueblo norteamericano, sino de poderosos grupos económicos. Los tres han recibido decenas de millones de dólares en donativos de las industrias armamentista, farmacéutica, petrolera…

Pero no son los únicos interesados en vulnerar la libertad de expresión en México y Latinoamérica toda.

De hecho, en el Capitolio ya se realizan audiencias sobre el tema, en las cuales otros muchos legisladores han formulado idéntica demanda lesiva de la libertad de expresión.

Uno de ellos, el republicano Mark Gree, expresó:

“Una de las formas en que Rusia ejerce su influencia maligna en la región es a través de su versión en español de Russia Today, también conocida como RT. Además de Sputnik News, controlada por Moscú, que disemina desinformación antiestadounidense y narrativas falsas para justificar la invasión a Ucrania de Putin”.

Valga, a modo de digresión, señalar que el presidente de Ucrania y su esposa acaban de revelarse macabros modelos en medio del fragor de la guerra, no en alguna revista rusa sino en la farandulera gringa Vogue.

Son Bob, Tim y Bill tres curtidos delincuentes. El gusanazo –de ascendencia cubana– Menendez es presidente del comité de Relaciones Exteriores, pese a que a lo largo de su trayectoria ha chapaleado en la corrupción.

En 2015 el Departamento de Justicia presentó en su contra ¡18 cargos!, entre otras cosas por recepción de sobornos de un magnate oftalmólogo que lo convirtió en su senador de bolsillo.

Kaine fue en 2016 candidato a la vicepresidencia con Hillary Clinton, y Cassidy es un veleidoso exmilitante demócrata a quien la Asociación Nacional del Rifle le ha embuchacado tres millones de dólares de gratificación por sus servicios.

En su carta al presidente de Meta, Mark Zuckerberg, los senadores le dijeron que en Europa Facebook ha limitado y hasta bloqueado el acceso a medios estatales rusos. 

Si esperan que eso también ocurra en nuestros lares, deberían proponer también embozalar a los medios gringos y sus comparsas en México.

BRASAS

Manuel Bartlett Díaz, es quizá el político mexicano más injustamente denigrado por la prensa gringa y periodistas que en México les hacen eco a sus chismes.

Uno de estos comunicadores –autorreferencial, enamorado como la ninfa Eco de su propia voz–, demandó a la FGR reabrir la investigación sobre el caso Camarena.

Reabrirla, para indagar ya no sólo la supuesta participación de Bartlett en el asesinato del narcopolicía Enrique Camarena, sino también en el asesinato del periodista Manuel Buendía y el escándalo Irán—Contras.

De ser activo participante en la tortura y asesinato de Kiki acusaban al exsecretario de Gobernación delincuentes contratados como testigos, que acabaron retractándose o contradiciéndose.

El exfuncionario ya demostró de manera fehaciente, con fotos, videos y documentos, que el día y hora en que según esos testigos a sueldo torturaba y privaba de la vida a Kiki, él se hallaba en eventos públicos, a 500 kilómetros del lugar de esos hechos.

Obcecados en “escarmentar” a la clase política mexicana de aquel tiempo, la DEA y la prensa estadunidense, y sus peones en México, hicieron de Bartlett una bestia negra. Y no cejan en su vileza.

El sesudo analista aludido persiste en sus voladas. Mentiras que le ganaron de uno de sus jefes el mote de el Jumbo de los Reporteros.

En una columna titulada Bartlett, el cabo suelto, afirmó que la guerra antisandinista “había sido operada por la CIA y el Consejo de Seguridad de la Casa Blanca”, y que la CIA “trabajaba con la Secretaría de Gobernación y la DFS”.

Se necesita no haber siquiera hojeado el currículo de Bartlett para desconocer, si no su desdén sí escaso aprecio por lo gringo, e ignorar su pasado de priista, sí, pero del ala izquierda, que lo inhabilita como potencial aliado estadunidense.

El poblano fue madracista, militante tricolor no del sector popular sino del campesino, y realizó estudios superiores no en Estados Unidos sino en Francia e Inglaterra.

Durante cinco años, de 1959 a 1964, el director de la CFE cursó estudios en la Universidad de París y la de Estrasburgo, y también en la Universidad Victoria, de Manchester.

Se necesita estulticia para creer que, a pesar de su talante claramente francófilo, Bartlett pudo haber sido elegido por la Casa Blanca para operar la delicada e ilegal entrega de armas a la contra.

Y que él cooperaría dichoso para derrocar a un gobierno surgido de una revolución.

¡Es lo malo de haberse quedado, como Eco, sin voz propia, y condenado por los dioses a sólo repetir palabras ajenas!

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Hizo bien el Presidente López Obrador al recordar los insultantes montos de las pensiones que hasta 2018 recibían los expresidentes de la República. Pelotón en el cual Felipe Calderón era con mucho el más caro del mundo.

El presidente 2006-2012 recibía, en greña, 54 millones 262 mil 111 pesos al año. Una indecencia.

Peor aún si se considera que por aquellos años la nación no sospechaba que Calderón puso al frente de la Secretaría de Seguridad Pública no sólo a un amigo sino a un cómplice, Genaro García Luna, hoy preso por narco en Estados Unidos.

Se requiere ser no ingenuo sino bobo para creer que el jefe no sabía lo hacía el subordinado, quien era el más consentido de sus colaboradores.

El monto referido incluía los conceptos de pensión directa, contante y sonante, más bonos, aguinaldos, compensaciones, recibos telefónicos y automóviles para él, su cónyuge, hijos y escoltas para cada uno y de familia.

Los vehículos, claro, tenían los respectivos pagos de tenencia, verificación y mantenimiento…

La suculenta partida abarcaba gastos domiciliarios y sueldos del personal de ayudantía y escoltas del Estado Mayor, más elementos de seguridad para la bíblica parentela: padres, suegros, hermanos, cuñados, sobrinos y tíos…

El tiempo se encargó de explicar el porqué de la modificación legal realizada durante el calderonato para aumentar de 78 a 425 el número de elementos de seguridad asignados al expresidente.

Le salió muy caro al país, en más de un sentido, el fraude electoral de 2006.

Da grima percatarse de que el más ilegítimo de los mandatarios ha resultado el más costoso económicamente, incluso comparado a escala global.

En Estados Unidos, George W. Bush, percibía una pensión equivalente a 22 millones 847 mil 184 pesos, el chileno Sebastián Piñera, 10 millones; el británico Gordon Brown, tres millones 859 mil y el español José María Aznar dos millones 166 mil pesos.

Bueno, con decir que el alumno superó al maestro. Porque su mentor y arquetipo colombiano, el ultraderechista y presunto narco, Álvaro Uribe Vélez, recibía una pensión equivalente sólo dos millones 460 mil pesos.

RESCOLDOS

Tuvo el gobierno federal que salir al rescate de la sitibunda Monterrey. El Presidente López Obrador firmó un decreto, que incluye una serie de acciones, tendiente a resolver en diez años el problema de la escasez de agua. Y como un vasito de agua y un coscorrón no se le niega a nadie, les dijo a los regios que se debe cuidar y planear el uso del líquido. “Ya no es posible seguir disponiendo de agua para propósitos industriales o comerciales”, expresó en la meca del sector privado…

Y para atender el problema de la sequía en –¡quién lo creyera!—la Tierra de los once ríos, Sinaloa, Amlo les pasó el sombrero a los empresarios. Invitó a algunos de los más pesudos a una cena en el Palacio Nacional, donde recibieron una carta compromiso para adquirir al menos 20 millones de pesos en billetes de la Lotería Nacional. Boletos para el sorteo del 15 de septiembre, a beneficio de la construcción de la presa Santa María. La solidaridad a prueba…

En Morena hubo elección de integrantes del Congreso Nacional en 20 de las 32 entidades. Fue un ejercicio plagado de vicios. Ocurrió “lo mismo que hacía el partido oficial en los años de Echeverría”, dijo el panista Marko Cortés. Y es cierto. Resta ahora que nos diga si tales prácticas ya desaparecieron del actual PRI, su principal aliado en Va por México. ¿Purifica la sola cercanía con el confesional PAN?

aurelio.contrafuego@gmail.com

 

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