CONTRAFUEGO … “¿Militarización? ¡Civilidad castrense!” por Aurelio Ramos Méndez

CONTRAFUEGO … “¿Militarización? ¡Civilidad castrense!” por Aurelio Ramos Méndez

¿Militarización? ¡Civilidad castrense!

Desde Bogotá nos llegó a los mexicanos la señal más esperanzadora de que la violencia derivada del tráfico de drogas podría estar, ahora sí, muy cerca de su final.

Si así ocurriera, se lo deberemos no al presidente López Obrador sino al presidente colombiano Gustavo Petro.

No es mezquindad ni escamoteo de méritos, sólo que al tomar posesión de su cargo el exguerrillero del M-19 demostró madera de estadista. Con inusitada energía le pidió a la comunidad internacional acometer, ¡ya!, la solución del fenómeno de las drogas.

Petro le arrebató banderas al grupo de mandatarios latinoamericanos de izquierda.

A nuestro Presidente, que en materia de drogas hace acrobacias y se debate en sus prejuicios contrarios a la legalización, lo desplazó sin dificultad.

Al igual que Amlo, a Petro el establecimiento, las élites política y económica, el poder mediático y hasta la iglesia intentaron atajarlo con mentiras y malas artes en su ruta hacia la Presidencia. Gambeteó, no obstante, todos los obstáculos.

No se agota ahí el paralelismo. Mienten quienes afirman que la agenda del nuevo gobernante de Colombia es diametralmente opuesta a la del tabasqueño. En su discurso inaugural presentó al menos una docena de coincidencias programáticas.

Protección a los adultos mayores, fortalecimiento de las empresas públicas estratégicas de petróleo y energía eléctrica, recuperación de lo robado por gobiernos anteriores, soberanía alimentaria, combate a la corrupción…

Además, definición de que el gasto del Estado no es para las mafias políticas sino para el pueblo, descentralización del gobierno, despliegue de un mandato cercano a la gente.

Y fue más allá. Planteó una reforma tributaria que genere justicia, propuso combatir el cambio climático vía la protección de la Amazonia y el trueque de deuda externa por gasto interno destinado a la selva, así como la modificación del rol social del ejército y del paradigma de la política antidrogas.

Petro propuso que tal política, en lugar de ser asumida como una guerra que ha fortalecido a las mafias y debilitado los Estados, sea concebida como una política de regulación, y de prevención eficaz del consumo en las sociedades desarrolladas.

“Que nos quieren apoyar en la paz, nos dicen una y otra vez en todos los discursos. ¡Pues cambien la política antidrogas! Está en sus manos, en el poder mundial, en las Naciones Unidas, el poder hacerlo”.

Más claro, “es hora de una nueva Convención Internacional que acepte que la guerra contra las drogas ha fracasado rotundamente”, que ha dejado un millón de latinoamericanos asesinados durante los últimos 40 años y 70.000 norteamericanos muertos cada año por sobredosis.

“¿Vamos a esperar que otro millón de latinoamericanos caigan asesinados y que se eleven a 200.000 los muertos anuales por sobredosis en Estados Unidos?”.

Rebasado por la izquierda, ¿tendrá Amlo la humildad, grandeza y sensatez de respaldar en la ONU la propuesta del colombiano?

El tabasqueño pudo haberse ahorrado el golpeteo de la oposición y muchos sinsabores, y hubiera contribuido a salvar millares de vidas, si se le hubiese adelantado a Petro con alguna propuesta similar.

Tal vez no estaríamos viendo el desafío de grupos delictivos al Estado en Jalisco, Guanajuato, Chihuahua y Baja California, si el de Macuspana hubiese aplicado toda su fuerza política y legitimidad electoral, todos los recursos diplomáticos e instrumentos de política exterior para –como acaba de hacer Petro— emplazar con energía a la ONU.

Los mexicanos no estaríamos ahora enfrascados en la discusión bizantina de si la Guardia Nacional debe estar o no adscrita a la Sedena y si esto debe definirse vía una reforma constitucional o legal, o mediante un expeditivo acuerdo presidencial.

Figura jurídica esta del acuerdo –dicho sea de paso—que la ignorancia o manifiesta mala fe de gran parte de la comentocracia, confunde con otros actos e instrumentos jurídicos, en particular el decreto.

Es comprensible. El propósito consiste no en debatir con honradez intelectual sino en asestarle un lapo al Ejecutivo, un golpe precisamente con un término descalificatorio que evoque el restallar de un latigazo, así se trate de una mentira: “¡decretazo!”.

La legalización de las drogas que propugna Petro no sería la panacea.

La delincuencia se ha diversificado a tal grado que, de resolver la ONU la regulación, al día siguiente el narco seguiría ahí como el dinosaurio de Monterroso.

La eventual medida, sin embargo, contribuiría a reducir el problema. Y, con ello, a pacificar el país, liberar recursos que ahora se destinan a combatir cárteles, y modificar el perfil del Ejército, algo en lo cual la 4T ha avanzado de modo consistente.

La oposición se desgañita en el grito de “¡militarización!”, pero por ningún lado se ve un protagonismo militar en el sentido tradicional del término. Se ve más bien un proceso de civilidad castrense.

Las fuerzas armadas están dedicadas a sembrar arbolitos, construir obras públicas, limpiar playas, operar programas de vacunación, administrar aeropuertos y aduanas…, y ahora se busca que cumplan tareas de policía con la GN.

En esto también coinciden Petro y Amlo. Lo dijo a su manera el primero:

“Volveremos a construir distritos de riego con el Ejército y casas campesinas y caminos vecinales con los soldados de la Patria.

“Ejército, sociedad y producción pueden unirse en una nueva ética social indestructible. Los helicópteros y los aviones y las fragatas no solo sirven para bombardear o disparar; también sirven para crear la primera infraestructura de la salud preventiva del pueblo colombiano”.

Por el bien de todos, la comunidad internacional tiene que atender la convocatoria, que –sin exageración alguna– puede significar el inicio de la pacificación en México y el continente todo.

BRASAS

Corruptos y asesinos. Eso son, sin atenuantes, los exfuncionarios de extracción panistas involucrados en la asociación delictiva bautizada Cartel inmobiliario de la Ciudad de México.

Hablamos de actuales legisladores y dirigentes del PAN que a lo largo de varias administraciones en la delegación Benito Juárez, usaron sus puestos para amasar inmensas fortunas cimentadas en la corrupción y aun a costa de varias vidas humanas.

Estos mafiosos traficaron con todo lo traficable y recibieron como pagos o mordidas dinero, acciones en empresas y toda suerte de bienes; pero, sobre todo, departamentos y hasta edificios completos. 

De tal cuantía fue la fortuna amasada por estos rufianes, que tuvieron que crear empresas fantasma para manejar sus recursos.

En aras de enriquecerse en su paso por el servicio público, autorizaron la construcción de inmuebles más allá de la altura reglamentaria o en lugares donde tuvieron que violar el uso del suelo.

Omitieron su responsabilidad de supervisión y consintieron de plano el empleo de materiales de pésima calidad, sin reparar en el peligro para la vida de los ocupantes.

¿Consecuencias? En el sismo del19 de septiembre de 2017 se desplomó un edificio con apenas un año de haber sido construido. El saldo fue de dos personas muertas.

Y el 16 de agosto de 2021 se desplomó otro inmueble, recién construido, con saldo de 26 heridos y una persona fallecida.

Con diferentes grados de responsabilidad en la trama de corrupción y en las muertes aludidas, algunos de los involucrados son Mario Palacios, Jorge Romero, Ricardo Amezcua, Christian Von Roehrich, Nicias Sridjis y Luis Vizcaino.

Dentro del PAN la impunidad se enseñoreó sobre la caterva de ladrones. Ninguno fue sancionado, todos promovidos y hoy jefaturan bancadas legislativas.

¿Llegarán las cúpulas del PAN y sus aliados PRI y PRD, y de la alianza Va por México o el sector más descalificado de la prensa, a defender semejantes delincuentes? ¿Alegarán que se trata de persecución política?

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Devenido calanchín de la derecha, Jesús Zambrano, El Tragabalas de la Liga comunista 23 de septiembre y actual dirigente del cascarón denominado PRD, pasó de guerrillero a triste francotirador electoral.

Manifestó, sin sonrojarse, que el objetivo fundamental del sol azteca en el Estado de México no es ganar la elección de gobernador, sino “evitar que aquí vaya a pasar Morena”.

Hizo tal confesión en Toluca, en el acto en que Omar Ortega fue investido coordinador estatal de la agenda socialdemócrata perredista. Pomposo título que, en términos llanos, significa que fue puesto a marinar, a la espera de empezar a ser asado.

Zambrano dijo que Ortega es la carta con la cual su partido, sólo o en alianza con el PRI y el PAN, participará en la contienda.

En el entendido de que el propósito es unívoco: “no permitir que Morena se haga del control de la gobernatura”.

Días atrás, el sonorense había dado otra muestra de sus aptitudes de simulador.

Con aparente suficiencia, le dijo al portal SinEmbargo que hace un año que no ve a Claudio X. González ni a Gustavo de Hoyos, los accionistas mayoritarios de la alianza Va por México.

Lo dijo con obvia intención de fingir distanciamiento, pues hasta soltó esta baladronada: en la coalición “los partidos mandan, ellos no”.

Mentira. Los empresarios convocaron a los partidos chasqueándoles los dedos, sabedores de que el que paga, manda.

Aunque, bien visto el asunto, el financista es el gobierno de los Estados Unidos.

En todo caso, El Tragabalas fingió tomar distancia, pero lo hizo con el tono del acreedor. Como que algo no le han saldado los machuchones. 

O, el tono del despechado. Del trovador cargado de nostalgia que en una canción dice y repite “hace un año que yo tuve una ilusión”. Y que, luego, consciente de su amarga condición de abandonado, enloquecido de dolor, estalla: “¡Me quisiera emborrachar de sentimiento!”.

RESCOLDOS

Con profusos halagos del Jefe del Ejecutivo dejó la SEP Delfina Gómez, donde tuvo un desempeño pusilánime. Ocupó la silla de Vasconcelos sólo para hacer tiempo, a la espera de regresar a la grilla electoral. La maestra Leticia Ramírez será la tercera titular de Educación en el sexenio, habrá que ver si la última. Habrá que ver, sobre todo, si consigue recuperar algo del tiempo perdido en un ámbito de suprema importancia para el desarrollo de nuestro país…

Más de exguerrilleros. Dulce María Sauri, esposa del exintegrante de la Liga 23 de septiembre, José Luis Sierra, por lo visto está convencida de que la corrupción tiene fecha de caducidad. Consideró que la investigación en contra del expresidente Peña Nieto “tiene tintes electorales” y está relacionada con los comicios del Estado de México. Su deducción se funda en que se investiga al exmandatario “cuatro años después” del triunfo electoral de López Obrador. ¡Que vocación! Antes, la yucateca había defendido con total determinación a su líder Alito Moreno.

Sin reparo alguno, Vicente Fox respaldó al candidato del PAN a gobernador del Estado de México, Enrique Vargas. Este viajó al rancho San Cristóbal, en Guanajuato, para recibir la bendición y Fox, por Twitter, lo llamó “el gran campeón” y “próximo gobernador”. Vargas tiene antecedentes de violencia de género y hasta de tentativa de feminicidio, pero esto no fue obstáculo para el botudo. Se explica. Son de la misma ralea. Recuérdese que para Fox las mujeres son “lavadoras con patas…”

aurelio.contrafuego@gmail.com

 

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