
CONTRAFUEGO … «Elogio de la mordaza» por Aurelio Ramos Méndez
¡Bien por el Consejo Nacional de Morena, que así haya sido mediante una disposición extravagante y sin consecuencias, ha intentado al menos atarle las manos al poder mediático acostumbrado a imponer autoridades, incluidos presidentes de la República!
Y, bien también por la determinación de ese órgano de gobierno partidista de inhabilitar los debates formales –cosméticos, acartonados, insubstanciales– entre contendientes por la candidatura presidencial; ociosos ejercicios falazmente democráticos, que nada aportan al conocimiento del ideario de los prospectos.
La proscripción del debate y la recomendación de que los aspirantes eviten participar en medios de comunicación adversos a la 4T, han sido los aspectos más impugnados desde la oposición respecto al acuerdo para la selección del candidato presidencial del guinda.
Aparte, claro está, de la encuesta partidista y las mediciones espejo, base para la selección, las cuales –sostienen fetichistas de la demoscopía cuando así les conviene— no tendrán más utilidad que encubrir el dedazo del Presidente López Obrador.
De seguro, no faltará incluso quien en su fuero interno exclame con abyección: ¡qué diferencia de las encuestas, desprovistas de mentiras y dolo, con que Carlos Salinas justificaba su traición al PRI y las concertacesiones!, o sea, la entrega de retazos de poder al PAN a cambio de respaldo.
Se rasgan las vestiduras los opositores. La columnista Guadalupe Loaeza salió en Reforma a defender al patrón y les recomendó a las corcholatas de Morena hacer una plana con la frase “no debo ir a medios reaccionarios, conservadores, adversarios de la 4T”.
Que sea para menos. Si hasta doña Florinda cuidaba de Kiko y le decía, abofeteando a don Ramón: “¡vámonos, cariño, no te juntes con esta chusma!”.
Necesitan capsulitas pal Alzheimer quienes hacen ruido por la recomendación del Consejo morenista, pues por lo visto ya se olvidaron de los desafueros de Televisa, TV Azteca, Reforma, Excelsior, Milenio, El Universal y las poderosas cadenas de radio en anteriores renovaciones de la Presidencia.
Pregúntense los vociferantes críticos del acuerdo cuántas veces, desde su fundación en 1994, Reforma ha puesto en sus ocho columnas alguna entrevista exclusiva con Cuauhtémoc Cárdenas, López Obrador o algún otro dirigente de izquierda en los momentos de mayor protagonismo político de éstos.
Indaguen en cuántas y cuáles de esas contadísimas ocasiones ese diario obró con plausible y riguroso apego a la ética, la imparcialidad y la objetividad, no con la obvia intención de exhibir, meter cizaña, zancadillear, dañar, debilitar, desbarrancar a los entrevistados.
¿De dónde ahora tanto interés por darles voz a quienes históricamente, sin miramientos, les han cerrado cámaras y micrófonos? ¿Qué maniobra se traen entre manos quienes no dan puntada sin dedal?
¿Creen estos comunicadores que no se les nota la metamorfosis frente a Ebrard, a quien hoy le ven tamaños de estadista y hasta hace poco tenían por candidato al Reclunorte?
Hacen el ridi. Combaten una recomendación, un llamado a misa para el cual no ha sido estipulada sanción alguna. De hecho, Ebrard acudió para ser entrevistado por Ciro Gómez Leyva y el mundo sigue andando.
No se requiere imaginación para suponer que ya hacen cola para hablar con las corcholatas Joaquín, Marín, Aristegui y otros influyentes periodistas –son legión–, y medios tales como Latinus, Radio Fórmula, El Heraldo, El Financiero…
La jugada es simple: Tratar de lograr entrevistas susceptibles de ser manipuladas, o en el peor de los casos granjearse un desaire, pues a final de cuentas, viste mucho y es monetizable todo batacazo gubernamental.
Atinaron los consejeros al hacer su exhortación y enviar un mensaje de alerta sobre la prensa adversaria, pero la dimensión de ésta presenta un grave inconveniente para el ejercicio electivo.
Ya se sabe a quiénes evitar acudir; pero, ¿a quiénes sí atender, si casi todos son iguales?
Que no cunda el pánico, sin embargo. Queda el recurso de la plaza pública, la junta vecinal, los encuentros con grupos y sectores, el trabajo a ras de suelo, el proselitismo casa por casa. Queda la política.
Por lo que concierne a los debates, abogan por estos los voceros de la oposición como si de ellos se esperasen definiciones y delimitaciones cruciales.
Y como si las diferencias ideológicas entre los contendientes fuesen radicales, no de matices, imperceptibles y hasta inexistentes.
Seamos serios. ¿De verdad alguien supone que sin el cara a cara los mexicanos nos privaremos de saber si Ebrard, Claudia o Adán, o alguno en la fauna de acompañamiento, propone transformaciones tales como cancelar la economía mixta, disolver los poderes del Estado, eliminar la libertad de prensa?
O, ¿conocer si alguno plantea acabar con el Estado de derecho, romper relaciones con Estados Unidos, aniquilar la libertad de cultos, conculcar el respeto a los derechos humanos?
Por antidemocrático que suene, bienvenida la mordaza si se trata de evitar que el poder de los medios se sobreponga a la voluntad de los ciudadanos.
Bienvenida, asimismo, si el resultado será quitarle complejidad, aligerar la política, e impedir que quienes se han benefician del engorro –el INE modelo Lorenzo Córdova, por ejemplo– sigan tomándoles el pelo a los electores llamándole debate a la farsa y democracia a lo que no es.
BRASAS
El que peca y reza, empata, dice el refrán, y eso hubiera podido decirse que hizo en primera instancia Ricardo Monreal.
Abandonó su despacho del Senado llevando en una mano una efigie del Santo Niño de Atocha y en la otra una de Benito Juárez. ¡A salvo la laicidad del Estado!
Pero sus rezos y golpes de pecho ante la Virgen de Guadalupe y su traslado a Zacatecas para orar contrito ante el Santo Niño de Atocha, después, han dejado entrever en este político peligrosos rasgos de fanatismo que hasta ahora había ocultado con éxito.
El zacatecano dio la prueba más nítida de que en la contienda por la cachucha presidencial de Morena también pujan santos, amuletos, espíritus, rituales y cuanta expresión con efecto apotropaico existe; es decir, con poder mágico o sobrenatural para la defensa frente al mal.
La licenciada en Física, con maestría y doctorado en Ingeniería en Energía, Claudia Sheinbaum, porta en la muñeca una pulsera de la que pende una “mano de Fátima”, porque “dicen que es para las buenas energías, el amor y la felicidad”.
Marcelo Ebrard visitó hace poco, en Catemaco, al Brujo Mayor, quien lo envolvió en un sahumerio de copal, vainilla, romero y palo santo, y le frotó el cuerpo con un haz de ruda, albahaca, eucalipto y flores amarillas. ¡Quién dijo miedo!
Del tercero en las encuestas del partido vino tinto no se sabe que exclame “¡Jesús, Jesús!”, o se persigne ante la proximidad de una potencial desgracia.
Ni que al contar se salte el número 13, lleve en el bolsillo una pata de conejo, un ojo de venado, o haga changuitos con los dedos. ¡Ni falta que hace! En el nombre y la oriundez lleva el tercero la fama: se llama Adán y nació en Paraíso… Tabasco.
Y es sabido que su tocayo en el Edén, gracias a una trampa del mismísimo Dios en su favor, le ganó al Ángel Caído una competencia para bautizar animales.
De los mecanismos de protección sobrenaturales no se escapa ni siquiera el ateo Gerardo Fernández Noroña, en cuya curul no puede faltar so riesgo de perder la discusión de turno, su león de peluche con los colores del PT.
De este aguerrido presidenciable también es famosa su reacción al desbaratar el camelo de que su hija se había casado con un vástago de Carlos Salinas:
“¡Toco madera! ¡Perro, mejor, a que yo tuviera un nieto de Salinas!”, exclamó horrorizado.
Y del verde Manuel Velasco, quien suele invocar el espíritu del independentista Fray Matías de Córdoba, es fama que le confiere al cielo un poder protector inconmensurable:
“Que el cielo bendiga hoy y siempre al pueblo Chiapaneco”, solía rogar Velasco en sus tiempos de gobernador de Chiapas.
¡Lástima! Es patente que la capacidad protectora del cielo está muy devaluada o las invocaciones del ecologista ni siquiera fueron escuchadas.
Más nos vale entonces, a todos, que algún talismán ahora sí funcione.
——————————-
La Universidad de Harvard es una de las más prestigiosas del mundo. Y en su más reciente ceremonia de graduación, el actor Tom Hanks recibió el doctorado honoris causa en Artes y dio un emotivo discurso, con una extraordinaria lección de vida.
Se mofó, entre aplausos y ovaciones, de su falta de credenciales académicas.
“No es justo, pero no se amarguen por ello”, les dijo a los miembros de la comunidad harvardiana.
Se refería a su interpretación de un profesor ficticio, de Harvard, en tres películas:
“Sin haber trabajado ni un poco, sin haber pasado tiempo en clase, sin haber entrado ni una sola vez en esa biblioteca, me gano muy bien la vida interpretando a alguien que sí lo hizo”.
“Así es el mundo, niños”, expresó Tom Hanks entre carcajadas de los presentes, e instó a los egresados que sean superhéroes en la defensa de la verdad. Que se resistan ante quienes la tergiversan en su beneficio.
Porque –dijo– la verdad es sagrada pero ahora se considera maleable. Para algunos ya no es empírica, ya no se basa en datos ni en el sentido común y ni siquiera en la decencia.
Fue un saludable y oportuno llamado de este formidable actor. Saludable, porque “Veritas” –verdad– es el lema de aquella universidad. Oportuno, porque esa escuela presenta muy alta incidencia de los mismos vicios que aquejan a otras casas de estudios.
Tan grave es la cosa que desde 2015 los estudiantes han tenido que firmar un código de honor en el cual juran respetar los valores de integridad académica.
O sea, juran y firman no hacer trampas en exámenes, no inventar cifras ni apropiarse el trabajo ajeno. No plagiar, pues.
El código fue adoptado tras un escándalo de marca mayor. En un examen cien estudiantes fueron investigados por fraude y 70 fueron sancionados.
Además, una encuesta demostró que 9 de cada cien alumnos reconocieron haber copiado en exámenes. Y 23 de cada cien admitieron haber incurrido en deshonestidad académica.
Estos datos dejan por el suelo el prestigio de la universidad donde se formaron ocho presidentes gringos.
Y, de donde egresaron tres presidentes mexicanos: Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Felipe Calderón. Además de numerosos integrantes de la élite: funcionarios, empresarios, periodistas, abogados…
¿Habrán estado estos egresados entre los deshonestos, tramposos, copiones, ladrones del trabajo ajeno?
¿Habrán estado algunos de quienes critican en forma despiadada a la ministra Yasmín Esquivel? Enigma.
En todo caso, con la ventaneada de las encuestas a su alma mater, debieran estos personajes al menos tener la humildad de soslayar la jactancia y parafrasear a Tom Hanks: “Así es el mundo”.
RESCOLDOS
¡Qué manera la de Claudia Sheinbaum de dilapidar capital político! El viernes 15 se despidió del gobierno con un colosal caos vial, que trastornó todo el centro de la CDMX durante unas cinco horas. Dio un mensaje en el Monumento a la Revolución, ante acarreados que llegaron de los cuatro puntos cardinales y cuyos autobuses y microbuses bloquearon calles y avenidas en un radio de cuatro o cinco kilómetros. Trayectos de una hora se volvieron de cuatro y hasta cinco. Huelga decir que millares de ciudadanos le dijeron de todo –nada amable– en las redes. Y le prometieron cero votos…
Pregunta para el gobernador Salomón Jara: Y, de presentar su gobierno pruebas sobre los archimillonarios sobornos de Murat a dirigentes de la CNTE, que en forma reiterada han denunciado él y su secretario de Gobierno, ¿como pa cuándo?
El presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Francisco Cervantes, dio su opinión sobre reformas en curso a la legislación laboral, orientadas a mejorar las condiciones de los trabajadores. “¡No tienen llenadera!”, “¡deberían ponerse a trabajar!”, les dijo a los potenciales beneficiarios de los cambios.
aurelio.contrafuego@gmail.com
………………………………………………………………………………………………..

