Comunidades del Valle de Oaxaca bloquean carretera y exigen apoyo aéreo ante incendios que devastan cientos de hectáreas de bosques

Comunidades del Valle de Oaxaca bloquean carretera y exigen apoyo aéreo ante incendios que devastan cientos de hectáreas de bosques

En medio de una de las temporadas de incendios forestales más críticas en la historia reciente del estado, comunidades de los Valles Centrales de Oaxaca, como Santo Domingo Tomaltepec, Santa Catalina de Siena y Santiago Ixtaltepec, han intensificado sus demandas al gobierno estatal para obtener apoyo aéreo urgente en el combate de los incendios que amenazan sus territorios.

Desde el viernes por la tarde, un incendio forestal iniciado en los cerros de Tlalixtac de Cabrera se ha propagado rápidamente, afectando al menos a tres municipios vecinos y consumiendo más de 500 hectáreas de vegetación. Las llamas han puesto en riesgo viviendas y medios de subsistencia, mientras los habitantes luchan por contener el fuego con recursos limitados.

Ante la falta de respuesta inmediata por parte de las autoridades, los pobladores han bloqueado la carretera federal 190, también conocida como la Panamericana, en varios puntos estratégicos, incluyendo el crucero de Tlacochahuaya. Estas acciones buscan presionar al gobierno para que envíe helicópteros cisterna y refuerzos terrestres que ayuden a sofocar el incendio.

“Estamos solos en esta lucha. Necesitamos ayuda aérea para controlar el fuego antes de que destruya más de nuestras tierras”, expresó un residente de Santiago Ixtaltepec, donde el incendio ha avanzado sin control durante más de 48 horas.

La Comisión Estatal Forestal (Coesfo) ha informado que el incendio en la zona de Valles Centrales se encuentra controlado en un 75% y liquidado en un 60%. Sin embargo, los habitantes consideran que estas cifras no reflejan la realidad en el terreno, donde las llamas continúan activas y amenazan con extenderse a nuevas áreas.

En respuesta a la presión social, el gobierno de Oaxaca desplegó un helicóptero Bell UH-1H equipado con un helibalde de 1,200 litros de capacidad, realizando 33 descargas de agua en los frentes activos del incendio. Además, más de 160 brigadistas de Coesfo, la Comisión Nacional Forestal (Conafor), la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano participan en las labores de combate.

A pesar de estos esfuerzos, los pobladores consideran que la respuesta gubernamental ha sido tardía e insuficiente. “El helicóptero llegó, hizo una maniobra y se fue. No podemos apagar este incendio con cubetas de agua”, lamentó una habitante de Santa Catalina de Siena.

En un comunicado, el Gobierno de Oaxaca dio a conocer que ha destinado los recursos humanos y técnicos necesarios para sofocar los incendios, priorizando la integridad de la población y los brigadistas. No obstante, el secretario de Gobierno, Jesús Romero —desde su escritorio y sin salir a constatar las labores contraincendio ante la suencoa del gobernador Salomón Jara—, criticó los bloqueos carreteros y acusó a algunos pobladores de desinformar sobre la situación, atribuyendo el origen del incendio a la quema irresponsable de basura.

En una actitud que rayó en la pendencia y con una increíble falta de empatía, el funcionario ario recordó que, según una reforma al Código Penal, quienes provoquen incendios forestales pueden enfrentar hasta 15 años de prisión y multas significativas. Aunque el origen del incendio actual aún se investiga, el gobierno estatal boletinó que se han detenido a tres personas en Santiago Ixtaltepec por su presunta responsabilidad en la conflagración.

Mientras tanto, las comunidades afectadas continúan exigiendo una respuesta más efectiva y coordinada por parte de los tres niveles de gobierno para proteger sus hogares y recursos naturales. “No podemos esperar más. Cada minuto cuenta en esta lucha contra el fuego”, enfatizó un líder comunitario de Tomaltepec.

La situación en los Valles Centrales de Oaxaca refleja la urgencia de fortalecer las estrategias de prevención y respuesta ante incendios forestales, especialmente en un contexto de sequías prolongadas y altas temperaturas que incrementan el riesgo de estos desastres.

Las autoridades han instado a la población a reportar cualquier indicio de incendio a los números de emergencia y a colaborar con las brigadas en las labores de vigilancia y control para evitar nuevas conflagraciones.

Con la temporada de incendios aún en curso, Oaxaca enfrenta el desafío de proteger sus ecosistemas y comunidades mediante una acción conjunta y oportuna que prevenga futuras tragedias ambientales.

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