
Colapso hospitalario en Oaxaca: el IMSS-Bienestar bajo crisis total
El sistema hospitalario de Oaxaca no solo está en crisis, ha colapsado. La transición de los hospitales estatales al IMSS-Bienestar ha resultado en un desastre operativo que ha dejado sin limpieza, seguridad y alimentación a decenas de unidades médicas en todo el estado.
Desde el 3 de abril, los hospitales enfrentan un desabasto total de servicios esenciales. La falta de personal de limpieza ha obligado a los familiares de pacientes a tomar escobas y trapeadores para mantener higiénicas las áreas comunes, mientras médicos y enfermeras intentan lidiar con condiciones insalubres que ponen en riesgo la atención de los pacientes.
La imagen de familiares barriendo los pasillos y recogiendo basura ilustra la grave descomposición del sistema. No es un acto de voluntariado, sino una respuesta desesperada ante el abandono estatal. La solidaridad de la gente es admirable, pero no debería ser necesaria para sostener los hospitales públicos.
El problema no se limita a la limpieza. En 32 hospitales de la entidad, incluidas unidades de alta demanda como el Hospital General “Dr. Aurelio Valdivieso”, los servicios de lavandería también han sido suspendidos, lo que compromete la disponibilidad de ropa de cama y batas limpias para médicos y pacientes.

El desabasto de alimentos es otro golpe. De los 43 hospitales básicos comunitarios en Oaxaca, solo cinco continúan recibiendo víveres. El nuevo contrato de suministro, vigente solo del 1 de abril al 31 de mayo, dejó fuera a 38 hospitales que hasta el 31 de marzo contaban con comida para pacientes y personal médico.
Los únicos hospitales con abasto de alimentos son los de Asunción Nochixtlán, Villa Sola de Vega, San Pedro Tapanatepec, La Paz Teojomulco-Texmelucan y Tamazulapan. En el resto, los pacientes deben depender de lo que sus familiares puedan llevarles, mientras el personal sanitario trabaja sin acceso a una alimentación adecuada.
El caos alcanzó su punto máximo este miércoles en el Hospital General “Dr. Aurelio Valdivieso”, donde un cargamento de víveres llegó en una camioneta refrigerada, pero sin instalaciones adecuadas para almacenarlo, provocando la pérdida de frutas, verduras y carne.
“Hasta ayer nos dieron de comer. Hoy no sabemos qué sigue”, confesó un director de hospital, quien pidió el anonimato por temor a represalias. La incertidumbre se repite en múltiples unidades donde la falta de contratos de limpieza y seguridad ha dejado a los hospitales en una situación insostenible.

En Teotitlán de Flores Magón, los contratos de lavandería y vigilancia fueron cancelados. En Crucecita, la ausencia de personal de limpieza y seguridad lleva dos meses. En Tlalixtac de Cabrera y Tapanatepec, estos servicios han sido suspendidos por completo, y en muchas otras unidades médicas, el personal sigue trabajando bajo condiciones inciertas con nuevas empresas sin contratos claros.
Las unidades más afectadas incluyen los hospitales de San Francisco Ixhuatán, Ixtlán de Juárez, Río Grande Tututepec, San Miguel Soyaltepec, Loma Bonita, San Lucas Ojitlán y Valle Nacional, donde médicos y enfermeras han tenido que asumir la limpieza ante la ausencia total de trabajadores de intendencia.
En el caso de los Centros de Salud con Servicios Ampliados (CESSA) y Hospitales Básicos Comunitarios (HBC) en Teotitlán del Valle, San Jacinto Amilpas, San Francisco Telixtlahuaca, Nochixtlán, Tamazulapan, Nejapa de Madero y Tamazola, no hay personal de limpieza ni recursos asignados para garantizar la higiene de las instalaciones.
Ante la crisis, empleados de las empresas afectadas por la rescisión de contratos —Sepritur del Pacífico S.A. de C.V. (seguridad) y LIMI del Valle S.A. de C.V. (limpieza)— se manifestaron en el Palacio de Gobierno de Oaxaca para exigir explicaciones y denunciar lo que consideran despidos injustificados y un proceso opaco de reasignación de contratos.

Los rumores en el sector apuntan a que la centralización de contratos por parte del gobierno federal ha favorecido a la empresa “Procesadora y Distribuidora Los Chaneques, S.A. de C.V.”, presuntamente vinculada a familiares del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Esta empresa habría asumido el control de contratos de víveres, limpieza y seguridad en varias entidades del país.
El colapso de los servicios hospitalarios no es solo un problema de administración, sino una amenaza directa a la salud pública. Las cocinas de los hospitales no pueden operar sin insumos, lo que afecta a pacientes, médicos y enfermeros. En los hospitales comunitarios sin instalaciones de cocina, la falta de alimentos preparados ha dejado a los pacientes sin acceso a una nutrición adecuada.
Mientras la crisis avanza, directores de hospitales han buscado respuestas del IMSS-Bienestar a nivel federal, sin obtener soluciones claras. La incertidumbre crece, al igual que el enojo del personal médico y los pacientes que dependen del sistema público de salud.
El fracaso en la transición de estos hospitales al IMSS-Bienestar no solo ha generado caos operativo, sino que ha puesto en duda la capacidad del gobierno para garantizar servicios mínimos en un sistema de salud que ya enfrentaba múltiples desafíos estructurales en Oaxaca.

