
Chagoya remata calle pública a precio de ganga y desata sospechas de favoritismo hacia Danhos corporativo
Lo que durante meses fue negado, minimizado y envuelto en discursos de legalidad terminó confirmándose: el Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez avaló la venta de la Privada de Las Rosas, una calle pública ya absorbida por el proyecto comercial Parque Oaxaca, impulsado por Fibra Danhos.
La operación, promovida por el gobierno encabezado por Raymundo Chagoya Villanueva, aprobó la desincorporación del dominio público y la venta de 2 mil 440 metros cuadrados por 24 millones de pesos, una cifra que, según especialistas inmobiliarios, representa menos del 50 por ciento de su valor comercial real.
En la colonia Reforma, una de las zonas con mayor plusvalía de la capital, el metro cuadrado ronda entre 25 mil y 28 mil pesos. Bajo ese parámetro, el valor comercial del predio supera los 50 millones de pesos, muy lejos de los 9 mil 836 pesos por metro cuadrado fijados por la autoridad municipal.

La pregunta resulta inevitable: ¿se trató de un error, de una valuación sesgada o de una operación diseñada para beneficiar al corporativo? Críticos del proceso plantean estas tres posibilidades, todas políticamente mal operadas por la administración municipal.
Durante semanas, Chagoya insistió en que no existían acuerdos ocultos y que ninguna calle podía pasar a manos privadas sin cumplir la ley. Sin embargo, la realidad terminó exhibiendo una ruta distinta: primero desapareció físicamente la calle; después, el Cabildo legalizó el hecho consumado.
El dictamen oficial sostiene que la vialidad dejó de cumplir una función estratégica de conectividad urbana y que ahora se encuentra inserta dentro de un polígono privado. En términos prácticos, el Ayuntamiento terminó justificando administrativamente una ocupación que ocurrió antes de cualquier autorización legal.

Dicho de otra forma: en lugar de sancionar la apropiación anticipada de un bien público, el gobierno municipal optó por adaptar el marco legal a la realidad impuesta por el desarrollador privado. Para muchos, es una capitulación frente al poder económico.
El antecedente agrava la sospecha. Vecinos documentaron desde mayo la destrucción de la vialidad, mientras Fibra Danhos levantaba muros e incorporaba el espacio a la obra. Aun con evidencia pública, el hecho fue negado oficialmente: no hubo clausura, denuncia penal ni acción contundente para frenar la intervención.
Más reveladora resultó la admisión de Jorge Gamboa de Buen, directivo de Fibra Danhos, quien reconoció que por la prisa de concluir la plaza avanzaban simultáneamente con construcción, permisos y trámites. En otras palabras, construyeron primero y regularizaron después, con aparente acuerdo municipal.

Aunque el INDAABIN fijó un avalúo oficial de apenas 7.4 millones de pesos —a razón de 2 mil 868 pesos por m2–, el municipio presume haber conseguido un “mejor precio” de 24 millones, no sin antes consultar a la propia empresa compradora. Ese detalle resulta revelador: el vendedor consultó al comprador en cuánto tasar el bien público.
Para justificar la venta de la calle, el argumento de Chagoya de que los recursos serán destinados a obra pública, cuando la crítica central no es el destino del dinero, sino la pérdida patrimonial causada por vender un activo estratégico a precio de remate en una zona de alta plusvalía.
Ahora el Congreso de Oaxaca tendrá la última palabra. Pero el daño político ya está hecho. Para amplios sectores ciudadanos, el caso Privada de Las Rosas ya simboliza algo más profundo: cómo una calle pública desapareció, fue tomada por un privado y luego vendida a precio de ganga por la autoridad municipal.

