
Beneficiario del comodato del Polideportivo, también ganó contratos para dar servicios de Internet a los 68 planteles del Cobao
El empresario Jesús Vladimir Rodríguez Melgar, beneficiario del comodato del antiguo polideportivo Venustiano Carranza —hoy conocido como Villa Primavera—, continúa sumando favores del gobierno de Salomón Jara. A través de distintos contratos, Rodríguez Melgar ha consolidado una red de negocios lucrativos con diversas instituciones públicas, aprovechando su cercanía con altos funcionarios de la administración estatal.
Una de las operaciones más recientes y polémicas involucra a la empresa Play Cell, propiedad del mismo empresario. A tan solo tres meses del nombramiento de Angélica García Pérez como directora general del Colegio de Bachilleres del Estado de Oaxaca (COBAO), se formalizó un contrato por 34 millones de pesos con esta compañía para proporcionar servicio de internet a los 68 planteles del sistema educativo.
De acuerdo con información de la plataforma “Punto y Aparte”, así como por testimonios internos, García Pérez habría llegado al cargo con el contrato previamente acordado. En sus primeros días al frente del COBAO, ordenó cancelar los servicios de internet contratados localmente por los planteles, lo que dejó sin conectividad a más de sesenta escuelas, afectando tanto los procesos administrativos como las clases de miles de estudiantes.
El 1 de abril, Play Cell fue declarada ganadora de una licitación que, según diversas voces, fue simulada. La empresa entregó dispositivos de bajo costo con un valor en el mercado de apenas 900 pesos, mientras obligaba a los directores a firmar contratos de hasta medio millón de pesos por plantel, sin posibilidad de objeción.
La comunidad educativa del COBAO ha manifestado su inconformidad ante lo que consideran un uso opaco y discrecional de recursos públicos, todo en beneficio de un empresario cercano al poder. El caso ha generado llamados a una investigación a fondo, pues Play Cell no cuenta con experiencia previa en cobertura educativa, y se sospecha que este es solo uno de varios negocios diseñados al interior del sistema educativo oaxaqueño.

