
Barcelona vs Alavés: La Final invisible
El FC Barcelona disputa este sábado en Madrid la final de la Copa del Rey, cuarta consecutiva y séptima en los últimos nueve años, y alrededor del club azulgrana se habla de todo menos del partido que cerrará su temporada.
Valverde, Messi, Rosell, Bartomeu, Laporta, fichajes, bajas, revoluciones deportivas… Una continuación de polémicas, escándalos, juicios y estimaciones de futuro han convertido la final, de momento, en un trámite cualquiera.
Se diría que es la final más invisible que se recuerda. Es cierto que, empachado el club de títulos, existieron finales de Copa en el pasado reciente en que las gradas observaron inferioridad de hinchas del Barça. Ocurrió con el Athletic de Bilbao o, también, frente al Sevilla… Pero la sensación actual es muchísimo más acentuada.
Por imposible que pudiera parecer se contempla alrededor del Barça desinterés por la final. Y aunque en las gradas del Calderón los aficionados ofrecerán el ánimo esperado, la realidad es que en Barcelona no se respira, ni por asomo, el ánimo del pasado.
Por primera vez en mucho, muchísimo tiempo, en las taquillas del Camp Nou quedan por vender entradas. Los socios no han agotado las 16 mil que puso a su disposición la Federación Española y el Barcelona intentaba aún colocarlas entre distintas peñas, temiéndose que el Vicente Calderón el Alavés le gane la partida de las aficiones.
Cuatro meses después de poner en el plano la conveniencia de disputar la final en el escenario con mayor capacidad posible para poder atender a toda la demanda que se decía existiría de entradas, la realidad le ha dado un bofetón al Barça, que tras caer con estrépito en la Champions y acabar la Liga con un evidente mal sabor de boca ha provocado entre sus aficionados una suerte de desánimo evidente ante la poca ilusión que despierta la final.
Los medios de comunicación no son ajenos a esta realidad. Páginas de diarios, artículos en páginas web y minutos de televisión o radio se ocupan más en el escándalo de Sandro Rosell, la sentencia condenatoria de Messi, la queja por la diferencia de trato respecto a Cristiano Ronaldo o el cercano anuncio de Valverde que en el partido del Calderón.
Se da cuenta, claro, de los planes de Luis Enrique, del estado de la plantilla, de la alineación que se pueda presentar, los precedentes entre Barça y Alavés o del pasado azulgrana, que lo tuvo, Mauricio Pellegrino… Pero queda todo ello aplastado por todo lo demás.
ENTRE LA LÓGICA Y EL CAMPANAZO
Barcelona y Alavés, que se han enfrentado en 28 partidos oficiales a lo largo de la historia, disputarán este sábado una final de Copa inédita. Un escenario habitual para el Barça, que disputará su final número 40 (cuarta consecutiva y séptima en nueve años) y totalmente novedoso para el equipo vasco, debutante en un partido de esta consideración.
Cinco veces le ganó el Alavés al Barça, la última de ellas esta temporada en el duelo del Camp Nou en un encuentro que para muchos acabó pesando en la pérdida de la Liga para el Barça. Aquella noche de septiembre Luis Enrique alineó un equipo con apenas tres titulares y con el debut oficial de Jasper Cillessen, quien este sábado cerrará la temporada otra vez en la portería.
La lógica, aplastante, apunta a una victoria azulgrana en el Vicente Calderón. La despedida de Luis Enrique, que llega precedida de una semana muy movida alrededor del Barça en que se ha hablado de muchas cosas pero poco, muy poco, de fútbol, está rodeada de un desánimo evidente en el entorno del equipo, que, por si fuera poco no podrá poner en el escenario a la totalidad de sus estrellas.
Expulsado en la semifinal frente al Atlético de Madrid, Luis Suárez (que además se lesionó este jueves) no formará parte de un tridente que con sus goles no ha podido ocultar este curso las deficencias futbolísticas del colectivo. Entrará sustituyéndole en el once Paco Alcácer… Pero será, como siempre, la figura de Messi la que centre toda la atención.
Dando por hecho que el balón será del Barça y que el Alavés esperará su oportunidad, mucho más defensivo y buscando sorprender a la contra con la velocidad de Deyverson, el guión del partido no debe representar ninguna sorpresa.
“Sabemos que la posesión será nuestra”, avanzó este viernes Piqué mientras Pellegrino, entrenador del cuadro vasco, admitió la “ansiedad” con que espera el Alavés el encuentro.
“Podemos tener nuestras posibilidades. Estamos preparados para aguantar y vamos a competir al máximo”, sostuvo el técnico argentino, compañero de Luis Enrique en el Barça durante la temporada 1998-99 y uno de los 13 futbolistas que a lo largo de la historia jugaron en los dos equipos.
El Barcelona cerrará la temporada con un partido que no le supondrá éxito en caso de una victoria, pero sí sería desastroso en la derrota. Su papel de favorito es de tal calibre que no se atiende a su alrededor a ningún otro resultado que el triunfo.
Endulzar en la medida de lo posible la despedida de Luis Enrique es el objetivo, claro, del campeón… Que enfrentará a un grupo ilusionado, debutante en la final y que sueña despierto con dar el gran golpe.
Con información de Agencias

