
Apelarán decisión de juez en caso ‘Cabrito’ Arellano
Después de que una juez de control determinó no vincular a Jesús “El Cabrito” Arellano por el delito de violación, el Vicefiscal de Ministerios Públicos, Luis Enrique Orozco, anunció que apelará esta decisión.
Tras una audiencia de ocho horas, la juzgadora Aída Aracely Reyes, con base a que no encontró elementos suficientes en su contra, decidió dejarlo en libertad la noche del jueves.
El exmediocampista de los Rayados fue aprehendido el sábado pasado en una residencia de la colonia Cumbres Oro, Monterrey, por la acusación de violación en prejuicio de su propia sobrina.
La denuncia fue interpuesta en el 2017 y durante dos años el exjugador se había mantenido prófugo de la justicia.
La juez decidió dejarlo en libertad porque consideró que las pruebas en su contra eran insuficientes.
«Considero que la Fiscalía está en desacuerdo con la decisión de la juez”, dijo el Vicefiscal del Ministerio Público al dar a conocer que irán por la apelación.
Sostuvo que las pruebas que ofreció el imputado no fueron presentadas ante la Fiscalía de forma previa para valorarlas de manera objetiva.
«Insisto, desde el punto de vista jurídico estamos en desacuerdo”, remarcó.
Arellano había sido internado en el Penal del Topo Chico de forma preventiva, pero tras la resolución de la no vinculación abandonó las instalaciones del centro penitenciario un par de horas después.
Orozco compartió que la valoración que hizo la juzgadora será algo que se tendrá que estudiar.
La persona que lo denunció de abuso sexual es una joven, que en ese entonces tenía 19 años y es su sobrina.
A su salida del Penal, el astro del Monterrey se retiró sin dar declaraciones a los medios de comunicación. Vestido con una sudadera roja de capucha caminó de forma apresurada y cubrió su cara para que no le tomaran fotos. Afuera del centro penitenciario ya lo esperaba una camioneta.
El abogado de la víctima se mostró molesto por la no vinculación y dijo que la decisión de la juez Reyes había sido aberrante.
Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

