
Analizan batalla de impopulares
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La campaña presidencial estadunidense de 2016 fue hasta sus últimos días marcada por los escándalos alrededor de dos de los candidatos más opacos y con la imagen más negativa en la historia estadunidense.
Fue, al mismo tiempo, una lucha entre un táctico y una estratega.
De acuerdo con el Wesleyan Media Project (Proyecto de Medios de la Universidad de Wesley), entre septiembre y la mayor parte de octubre, los estadunidenses vieron unos 90 mil anuncios publicitarios de la campaña presidencial de la demócrata Hillary Clinton contra 28 mil del republicano Donald Trump.
Es cierto que el empresario llegó a la candidatura presidencial con una estrategia de publicidad “ganada” gratuitamente con base en la popularidad adquirida en los medios masivos y llevada a las redes sociales, que hasta antes de las convenciones, en julio, significaron unos dos mil millones de dólares en propaganda.
La investigación de la universidad, que es un proyecto permanente de seguimiento a la publicidad política, apuntó a que la cantidad de anuncios muestra también la diferencia de estilos entre un candidato que como Trump hizo la campaña en torno a su personalidad y su atractivo para los medios y una Clinton que planeó su camino a la Casa Blanca.
Pero en septiembre pasado el encuestador Chris Jackson, de la empresa Ipsos, señaló que la mayoría de “los estadunidenses no confía en ninguno de los candidatos, lo que es mayor evidencia de que 2016 es la batalla de los candidatos menos populares”.
De hecho, el republicano parece ahora con posibilidades de ganar las elecciones del 8 de noviembre, pero más por el escándalo de la reapertura de una investigación de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) sobre presuntas irregularidades de Clinton que a sus esfuerzos de campaña.
La muy posible victoria de Clinton, a su vez, se deberá más a los elevados negativos de Trump que a sus propia apertura o su imagen pública.
Al margen de quién gane la votación, la actual campaña dio mucho en qué pensar a comunicólogos y politólogos.
En términos de estrategia política, ha sido como la mítica carrera de la liebre y la tortuga. Una que, se puede decir, la liebre perdió por desidia y exceso de confianza.
En términos tradicionles, Hillary tendría ganada la elección, si no fuera por los problemas creados por la saga de los emails, que según expertos, pudo ser evitada de haberla confrontado a tiempo.
Su estrategia, hasta el día del resurgimiento del escándalo a fines de octubre, había sido efectiva. “Pudo haber sido actualizada para la era digital, pero la estrategia de medios de la campaña Clinton llena el molde de una vieja tradición: que el candidato se vea bien y tratar de minimizar cualquier información negativa”, indicó The Atlantic.
La segunda parte fue dejar que Trump y su campaña se llevaran las luces, ayudarlos a caer en contradicciones y, sobre todo, subrayarlas.
De hecho, según el Wesleyan Media Project, 60% de los anuncios de la campaña Clinton fueron contra Trump.
La diferencia, afirmó el periodista Ezra Klein en la organización Vox, es que mientras Hillary fue metódica, fría y disciplinada, Trump ha sido improvisado, indisciplinado y al parecer, al menos, sin una estrategia. De hecho, fue como la liebre de la fábula.
Trump entró a la campaña por la candidatura presidencial republicana dotado de fama pública, carisma y un estilo de atraer la atención de los medios que dejó sin oxígeno a sus más de 12 competidores.
La situación cambió al llegar a la campaña presidencial, como quedó en evidencia en los debates entre los candidatos. De acuerdo con analistas consultados tanto por The Washington Post como por Vox, una de las fórmulas usadas por Clinton y su campaña fue irritar al republicano para llevarlo a hacer declaraciones contrastables con sus expresiones previas y luego aprovecharlo.
El punto clásico fue el primer debate, el 26 de septiembre, cuando para ilustrar sus puntos sobre la conducta de Trump, la demócrata señaló que su rival había calificado a Alicia Machado, una exMiss Universo, como “cerdita”.
“Trump pudo haber ignorado la pregunta y seguido adelante, pero se empeñó”, puntualizó el diario, al consignar que Trump no sólo reaccionó durante el debate sino que pasó una semana enfrascado en una guerra de declaraciones sobre el tema, antes de verse envuelto en otro escándalo.
Pero el tema Machado fue ilustrativo de la estrategia de Clinton. Según The
Washington Post, los operadores de publicidad de Clinton llevaban meses de trabajo con ella .
Tenían listo un video con su historia. (La revista) Cosmopolitan tenía lista una selección de fotos de ella envuelta en la bandera estadunidense, para ir con un perfil. Machado también había dado una entrevista a The Guardian que estaba “aparentemente embargada para publicación posterior al debate”, según Vox. Y el grupo “súper PAC” Priorities USA, favorable a Clinton, tenía un anuncio digital para resaltar los insultos”.
Los tres debates posteriores, incluso el que hubo entre los candidatos a vicepresiente, el demócrata Tim Kaine y el republicano Mike Pence, ofrecieron patrones similares.
Los escándalos sobre la conducta de Trump fue dominante durante octubre, como reflejo a lo que Klein calificó de indisciplina.
Para octubre, la impresión general era que que calladamente, sin fanfarrias, pero con brutal eficiencia, Clinton y sus asesores habían destripado literalmente la campaña presidencial de Trump al provocarlo y usar sus palabras.
Por otro lado, el Centro por Integridad Pública señala que Clinton y Trump son tal vez los candidatos más “opacos” de la historia y esa opacidad es una marca brutal que se refleja en un hecho real: ninguno de los dos ha logrado romper la barrera de 50% de aprobación.
EXTESORERA DE EU NO RESPALDA AL EMPRESARIO
Rosario Marín, extesorera de Estados Unidos durante la administración de George W. Bush, comentó que a pesar de pertenecer al Partido Republicano se vio obligada a apoyar la campaña de la candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, porque la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca sería un desastre no sólo para el país norteamericano sino para todo el mundo.
“No quiero que él llegue, sería un desastre para Estados Unidos, para el mundo, no tiene ningún concepto, nunca ha gobernado… Él es una amenaza para la estabilidad económica y la seguridad mundial… Afortunadamente no creo que llegue a ser Presidente… No creo que Hillary Clinton represente la misma amenaza que este señor”, resaltó.
Entrevistada por Adela Micha para Imagen confesó que no ha estado de acuerdo en muchas cosas con la aspirante demócrata, pero reconoce que ella “sí sabe cómo gobernar, ha sido senadora dos veces, fue secretaria de Estado, tiene una relación con el Congreso y el Senado que le va a permitir avanzar en alguna de sus políticas…”
Explicó que el equipo de Clinton se acercó a ella y a otros militantes republicanos a fin de sumarlos a la campaña de la exsecretaria de Estado. “Decidí apoyarla, hacer hasta lo imposible para que este señor (Trump) no gane, fue un bombazo tremendísimo porque se esperaban que no votaría por él, pero de ahí a hacer campaña es otra cosa”, señaló.
Marín afirmó que nunca actuó a espaldas de su partido y va a seguir siendo republicana. Sin embargo, está consciente de las repercusiones que pueda tener por hacer campaña a favor de la candidata demócrata. “Sabía las consecuencias, el partido me dejó de hablar, sabía que ése era el precio, estoy dispuesta a pagarlo porque no me puedo imaginar a este ser tan despreciable como Presidente del país más poderoso del mundo”, enfatizó.
En tanto, destacó que hace tres semanas se reunió con la demócrata en Los Ángeles tras varios intentos de platicar con ella porque no coincidían sus agendas. “Me dijo que sabía lo que estaba haciendo, me agradeció, sabe que lo que hice no es fácil, pero tengo la confianza de que podría ser una buena Presidenta… No es fácil, pero uno siempre tiene que hacer lo correcto”, refirió.
Aclaró que las recientes encuestas pueden ser muy engañosas porque las elecciones estadunidenses se realizan con un método distinto al de México. “No tenemos una democracia regular donde la mayoría del voto popular gana, el Colegio Electoral ve las encuestas por estado… Si las votaciones fueran hoy, pese a lo que ha pasado, Clinton de todas maneras tiene gran probabilidad de ganar”, detalló.
Calificó como inaudito el actuar del director de la Oficina Federal de Investigació (FBI), James Comey, respecto a la investigación sobre los correos electrónicos que mandó Hillary a través de un servidor privado cuando era secretaria de Estado. “El candidato republicano lo está utilizando para sus bienes… Incluso 53 fiscales han dicho que esto va en contra de todos los protocolos… Ella va a ganar y Trump no puede volver a decir que las elecciones estaban arregladas”.
Por último, aseguró que la aspirante demócrata hasta el momento no le ha ofrecido un cargo en caso de ganar la Presidencia y de hacerlo comentó que “uno nunca debe de decir nunca, no lo creo, no lo estoy buscando, no lo pedí, no fue una negociación, nada de eso, no se me ha ofrecido y que sea lo que venga”.
Con información de: Excélsior

