
Alerta ambiental en Oaxaca: PVEM y Estefan Gillessen promueven árbol Kiri invasor pese a riesgos científicos
Oaxaca enfrenta una alerta ambiental por la campaña masiva de adopción del árbol Kiri (Paulownia tomentosa) impulsada por José Antonio Estefan Gillessen, dirigente estatal del Partido Verde Ecologista de México (PVEM). El árbol, de origen chino, es presentado como solución rápida para reforestar, pero expertos advierten de graves peligros ecológicos.
De acuerdo con denuncias en las redes sociales, el Kiri clasificado por Conabio y Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo como especie exótica de alto riesgo invasor, crece a velocidad alarmante desplazando la flora nativa. Esta acción política prioriza imágenes y “lavado verde” sobre la ciencia en uno de los estados más biodiversos del país.
El rápido desarrollo del Kiri altera mantos acuíferos, reduce la biodiversidad y modifica ecosistemas frágiles en regiones como la Sierra, el Istmo y la Costa oaxaqueña. Ambientalistas cuestionan que el partido “verde” promueva una amenaza en lugar de especies locales como copal, mezquite o encino.
La ignorancia política por encima de la evidencia científica genera indignación en redes. Comentarios en el reel exigen intervención urgente de Semarnat y Profepa ante la distribución masiva de plántulas de Kiri que podría convertirse en una bomba de tiempo ecológica para Oaxaca.
Estefan Gillessen y el PVEM no han respondido públicamente a las críticas hasta el momento. Esta controversia se suma a cuestionamientos previos sobre prácticas ambientales del partido, que presume defender la naturaleza mientras impulsa iniciativas de dudosa sostenibilidad.
Especialistas en botánica y biólogos locales recomiendan priorizar reforestación con especies nativas adaptadas al territorio oaxaqueño. Estas plantas mantienen el equilibrio hídrico, protegen la fauna endémica y preservan la rica diversidad biológica que caracteriza al estado.
Colectivos y organizaciones ambientales exigen una rectificación inmediata. Demandan políticas de reforestación basadas en evidencia científica, no en improvisaciones electorales, para proteger los recursos naturales y garantizar un verdadero desarrollo sostenible para las generaciones futuras.

