¡Adiós!, Maestro Chicho…

¡Adiós!, Maestro Chicho…

Willy López Torres

 

El Maestro Narciso Reyes ha cerrado los ojos para siempre, en una noche nublada y fría de un año plagado de terribles noticias por la perversa pandemia que aniquila al mundo.

Quienes lo conocimos, los recuerdos sobre su persona caen en cascada en nuestra memoria pues fue una persona jovial, dicharachera, con la sonrisa siempre como sello y una solidaridad a toda prueba.

En el periodismo, su profesión que tanto amó con mucha dignidad, fue estricto consigo mismo; incalificable era para él, la mala ortografía. Con las nuevas generaciones, siempre  estuvo dispuesto a darles consejos, como el buen maestro a sus alumnos.

En Cárteles del Sur inició su gran marcha por este difícil camino que después lo llevaría a buen puerto; posteriormente fue llamado a Noticias, luego estaría desde los inicios del periódico El Sur.

En su notable trayectoria como comunicador, ocuparía posteriormente la coordinación sur-sureste de la entonces pujante Agencia Notimex. Haría lo mismo en Tiempo de Oaxaca en donde ocupó diversos cargos directivos y en donde se le extrañará como el buen reportero extraña su pluma y su libreta.

En su etapa como reportero, fue estrella al ganarse siempre la de ocho columnas y su gran lema era: “los tigres no cazan en manada”, en clara alusión a que él, no reporteaba las noticias en grupo.

Lectura obligada fue su columna Con Mayúsculas, que firmaba con el pseudónimo de Juan Diego, la cual jamás dejó de publicar, hasta el día en que fue hospitalizado a causa del Covid, y en donde luchó hasta que perdió, irremediablemente, la batalla. Y en verdad que fue una batalla difícil, muy difícil.

Amante del rock, especialmente de sus queridos Beatles y de la música de tríos, así como de la buena lectura y jugador de squash, Chicho cultivo la amistad como el hortelano cultiva, con esmero, su parcela.

Fue buen padre, buen hermano, buen amigo.

“La muerte no es más que un cambio de misión”, escribió León Tolstoi.

“La muerte es simplemente un desprendimiento del cuerpo físico, como la mariposa que sale de un capullo… Es como quitarse el abrigo de invierno cuando llega la primavera”, escribió Elisabeth Kubler-Ros.

Pero hoy la muerte nos ha arrebatado a un amigo, cuyo recuerdo perdurará por siempre, como perdura la palabra.

La maldita pandemia nos impide despedir al Maestro Chicho con dignidad, debido a los protocolos de salud. Sólo nos queda decirte, periodista de mil batallas, hasta siempre y un remarcado… ABUR.

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