
Activista mixe alerta infiltración criminal en Oaxaca y denuncia omisiones oficiales que agravan desapariciones y violencia
El activista indígena mixe Joaquín Galván, defensor de derechos humanos en Oaxaca, alertó este viernes sobre la infiltración del crimen organizado en la entidad. En entrevista con reporteros locales, denunció que el gobierno estatal evade reconocer esta realidad, permitiendo que la violencia se expanda sin control efectivo. Galván, conocido por su labor en casos de desapariciones, enfatizó que Oaxaca ya forma parte del “mapa del horror” nacional.
Casos emblemáticos ilustran la gravedad: la desaparición de Erik Yahir, un joven de 23 años ocurrido el 23 de junio de 2025 en San Agustín de las Juntas tras denunciar una agresión por mototaxistas. A pesar de tres detenidos, Yahir permanece desaparecido, atrayendo la atención de la ONU. Galván vincula esto a patrones de violencia sistemática, incluyendo feminicidios y ataques a defensores.
Galván criticó duramente la negligencia de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca, señalando líneas de investigación ignoradas y posibles complicidades institucionales con grupos criminales. Acusó a autoridades de vínculos con el narcotráfico, como en el caso de la activista Sandra Domínguez, asesinada en febrero de 2025 tras denunciar extorsiones. Esta opacidad, heredada de gobiernos previos, ha permitido el crecimiento de la impunidad.

Sin embargo, el activista reconoció avances recientes impulsados por la intervención directa del fiscal Bernardo Rodríguez Alamilla, quien ha reactivado pesquisas en casos clave y fortalecido operativos contra bandas. Galván destacó detenciones ligadas a explotación infantil y homicidios, aunque insistió en que estos pasos son insuficientes sin una estrategia integral contra la corrupción y el crimen organizado.
“Si no se nombra el problema y no se rompe la impunidad, la violencia seguirá escalando”, advirtió Galván, urgiendo a la sociedad y autoridades a actuar con urgencia. Oaxaca aún tiene oportunidad de revertir esta tendencia, pero el silencio gubernamental y la inacción podrían costar más vidas inocentes en un estado históricamente pacífico ahora azotado por el narco.

