
Estados Unidos identifica a Juan Carlos González Valencia como el nuevo líder del Cártel Jalisco
Juan Carlos González Valencia, alias “03”, ha sido señalado como el nuevo líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en la reciente Guía Antiterrorista Internacional de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos. Este documento oficial confirma su ascenso tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “Mencho”.
El informe precisa que González Valencia asumió el control operativo de la organización criminal inmediatamente después del fallecimiento de Oseguera, ocurrido durante un operativo militar en Jalisco. Estados Unidos considera al CJNG una organización terrorista extranjera, manteniendo una recompensa de hasta cinco millones de dólares por información que facilite su captura.
Las autoridades estadounidenses subrayan la importancia de este caso, ya que identifican al “03” como ciudadano de ese país. Esta condición legal implicaría que, ante una posible detención, enfrentaría un proceso penal federal riguroso bajo las leyes norteamericanas, reflejando el interés prioritario que Washington mantiene por desarticular la estructura de este grupo.
La reconfiguración del CJNG incluye a otros mandos clave, como Julio Alberto Castillo Rodríguez, conocido como el “Chorro” y yerno del fallecido líder. Asimismo, Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, alias “Sapo”, permanece como un operador fundamental dentro de la jerarquía criminal, siendo ambos objetivos de alto perfil para las agencias de inteligencia.
Por otro lado, Audias Flores Silva, el “Jardinero”, figura en la lista como uno de los líderes principales, pese a que se encuentra recluido en el penal federal del Altiplano. Fue capturado por fuerzas mexicanas el pasado 27 de abril de 2026, lo que representa un golpe significativo para dicha estructura delictiva.
El análisis estadounidense describe al CJNG como una organización con enorme capacidad operativa y una expansión geográfica notable. Su presencia es dominante en estados como Jalisco, Colima, Nayarit y Guanajuato, consolidándose como un factor de inestabilidad regional debido a su control territorial y a la diversificación de sus actividades ilícitas actuales.
El informe detalla que el cártel financia sus operaciones mediante la extorsión, el robo de combustible, el tráfico de personas, además de la tala y minería ilegales. Su modelo de franquicias criminales ha permitido que la estructura mantenga una jerarquía sólida, facilitando sus operaciones delictivas dentro y fuera de México.

