Refinería de Salina Cruz acumula incidentes graves mientras Pemex minimiza riesgos y ocultaría negligencias sistemáticas

Refinería de Salina Cruz acumula incidentes graves mientras Pemex minimiza riesgos y ocultaría negligencias sistemáticas

La refinería Antonio Dovalí Jaime de Pemex registró un nuevo incendio la noche del 21 de junio, con llamas a ras de piso visibles desde colonias aledañas, pese a que la paraestatal lo describió solo como un “desfogue controlado por procesamiento de gas en la Planta Catalítica”. Vecinos reportaron alarma ante los inusuales humo negro y llamaradas intensas, mientras Pemex aseguró que controló una fuga de combustóleo en un ducto de 16 pulgadas sin lesionados.

Este suceso se suma a una serie de emergencias recientes que evidencian la reincidencia de fallas en la instalación estratégica del Istmo de Tehuantepec. Apenas un mes antes, el 11 de mayo, una explosión en la planta Hidros 2 dejó seis trabajadores heridos y provocó la muerte de un ingeniero durante su traslado a un hospital especializado.

Pemex informó que el incendio de mayo ocurrió durante trabajos de puesta en operación de una torre de enfriamiento y fue controlado rápidamente. Sin embargo, autoridades locales y videos ciudadanos contradicen la versión oficial, mostrando magnitud mayor y movilización de emergencias que generó pánico en la población.

La repetición de incidentes expone un patrón preocupante. El 1 de junio se activaron protocolos por otra emergencia con humo visible, y en enero un “flamazo” en Hidros I activó alertas. Fuentes internas señalan fallas eléctricas, acumulación de residuos y mantenimiento deficiente como causas recurrentes.

De 2022 a la fecha, se han documentado 61 derrames y fugas de hidrocarburos en Salina Cruz asociados a ductos de la refinería. Solo en junio de 2026 se registraron al menos cinco incidentes que afectaron colonias urbanas y la bahía La Ventosa.

Protección Civil municipal y Bomberos han contabilizado impactos ambientales y sanitarios significativos. Derrames recientes contaminaron más de seis kilómetros, afectando ecosistemas y zonas habitadas sin que Pemex presente un plan integral de prevención, según denuncias locales.

La paraestatal suele minimizar los sucesos en sus comunicados, enfatizando el control rápido de emergencias y la normalidad operativa. En el caso reciente, atribuyó las llamas a procedimientos estándar, pese a evidencias visuales de incendio a nivel de piso que generaron preocupación ciudadana.

Expertos y analistas vinculan esta reincidencia al deterioro de infraestructura antigua, recortes presupuestales en mantenimiento y presiones por aumentar producción en refinerías. El índice de accidentes de Pemex aumentó en el primer trimestre de 2026, según reportes financieros.

En los últimos años, accidentes en refinerías de Pemex han dejado decenas de lesionados con incapacidades y fallecimientos. La refinería de Salina Cruz contribuye a esta estadística con eventos que van desde incendios por gases en drenajes hasta explosiones.

Autoridades municipales del Istmo han exigido transparencia y medidas correctivas urgentes, pero han sido ignoradas por la paraestatal. Organizaciones civiles documentan que Pemex subestima o retrasa información sobre derrames, lo que impide una respuesta ambiental efectiva y genera desconfianza en la comunidad.

La refinería Antonio Dovalí Jaime, con capacidad de 325 mil barriles diarios, es clave para el suministro en el sureste. Sin embargo, su historial de incidentes desde 2018 cuestiona la seguridad industrial bajo la actual estrategia energética federal.

En 2017, una explosión previa obligó a desalojar a miles de trabajadores y vecinos de las instalaciones, mostrando que los problemas no son nuevos. La gestión actual prometió modernización, pero fallas persistentes sugieren incumplimiento en protocolos de mantenimiento preventivo.

Pemex reitera su compromiso con la seguridad y la transparencia en boletines oficiales. No obstante, la frecuencia de emergencias y la discrepancia con versiones ciudadanas alimentan sospechas de ocultamiento de información sensible sobre riesgos reales.

Autoridades municipales mantienen monitoreo, pero la dependencia de la paraestatal en materia informativa limita acciones independientes. Diputados locales han presentado puntos de acuerdo para investigar los incidentes y exigir rendición de cuentas, sin resultados hasta ahora.

La reincidencia de accidentes en Salina Cruz no solo amenaza la salud pública y el medio ambiente, sino que pone en entredicho la viabilidad operativa de Pemex. La ciudadanía salinacrucense exige investigaciones independientes y correcciones inmediatas ante la minimización sistemática de estos riesgos.

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