
Libro revela papel clave de la Sección 22 en campaña presidencial de López Obrador en #Oaxaca
Un testimonio editorial reciente reavivó el debate sobre el papel político del magisterio disidente en Oaxaca. El libro Ni venganza ni perdón, de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez, sostiene que la Sección 22 operó como eje territorial decisivo durante la campaña presidencial de 2018, favoreciendo al candidato morenista.
Según la obra, el entonces candidato Andrés Manuel López Obrador encontró en la estructura magisterial una red consolidada. El relato describe que no fue necesario construir una maquinaria paralela de Morena en el estado, pues los operadores docentes —encabezados por Eloy López Hernández— controlaban territorio, resolvían conflictos internos y alineaban campañas municipales, legislativas y federales.
El propio Scherer narra reuniones tempranas de campaña donde dirigentes sindicales ofrecieron respaldo político y organizativo. A cambio, dice, el aspirante presidencial manifestó disposición a atender demandas del movimiento. Ese entendimiento, según el testimonio, permitió ordenar candidaturas locales, contener disputas entre corrientes y presentar un frente cohesionado en la entidad.
El libro sostiene que el resultado fue un triunfo arrollador, descrito como carro completo en todas las posiciones. Diputaciones, senadurías y municipios quedaron en manos afines al lopezobradorismo. La narración subraya que la coordinación territorial evitó fracturas que, en otros estados, debilitaron a la coalición y provocaron derrotas en elecciones.
Este señalamiento contrasta con la postura pública de la Coordinadora, que insiste en definirse apartidista. En comunicados recientes, incluso durante debates políticos estatales, la dirigencia ha reiterado su independencia formal de partidos y gobiernos. Sus principios internos establecen libertad sindical frente a cualquier fuerza electoral y rechazan participar en campañas.
Uno de esos principios, citado frecuentemente por voceros sindicales, prohíbe compromisos con partidos o candidatos. Bajo esa norma, la organización argumenta que su lucha es social, no electoral. Por ello suele llamar a la base a no legitimar procesos que considere simulados, aunque sí fija posiciones políticas críticas frente autoridades.
El testimonio también describe tensiones con actores políticos locales. Se menciona la desconfianza mutua entre dirigentes magisteriales y el entonces operador Salomón Jara Cruz, así como la influencia limitada del gobernador Alejandro Murat en la contienda. Frente a ello, el liderazgo de la campaña habría privilegiado acuerdos con el magisterio.
Para los autores, Oaxaca representaba un caso porque la popularidad del candidato presidencial era alta. El desafío real, explican, consistía en ordenar la disputa por cientos de cargos locales. Ahí, según el relato, la estructura sindical funcionó como mediadora, negociando candidaturas, conteniendo rupturas y alineando grupos con el proyecto nacional.
La publicación, editada por Editorial Planeta en 2026, se presenta como memoria política del sexenio y sus campañas. Su aparición ha reactivado cuestionamientos sobre la relación entre el movimiento lopezobradorista y sectores del magisterio disidente, particularmente en estados del sur donde su capacidad de movilización ha sido determinante en procesos electorales.
Aunque el libro refleja la versión de uno de los protagonistas del poder, su contenido alimenta el debate público. La aparente contradicción entre el discurso apartidista de la Sección 22 y su presunto rol electoral vuelve a colocar al magisterio oaxaqueño en el centro de la discusión política contemporánea.

