
Excandidato a alcalde se declara prófugo, desafía a la Fiscalía y denuncia supuesta protección criminal en litigio familiar
Jaime Alberto Castellanos del Campo, excandidato independiente a la presidencia municipal de Oaxaca de Juárez en 2016, se declaró públicamente “prófugo de la justicia” mediante videos difundidos en redes sociales. En ellos reta al fiscal estatal Bernardo Rodríguez Alamilla a detenerlo y asegura contar con protección de un cártel, elevando la gravedad del caso.
El origen del conflicto fue una demanda de pensión alimenticia que derivó en una disputa por la patria potestad de sus hijos con su esposa, jueza del fuero común. Ella lo ha acusado de violencia familiar y amenazas, recurriendo a instancias judiciales. El caso ha expuesto tensiones internas y cuestionamientos al sistema judicial oaxaqueño.
Un juez libró recientemente una orden de aprehensión contra Castellanos por no acudir a dos audiencias relacionadas con la revisión de medidas cautelares. Tras conocerse la resolución, el excandidato intensificó la difusión de videos en TikTok y Facebook, donde denuncia un supuesto “cártel judicial” y acusa persecución institucional.
Castellanos ha sido un personaje polémico desde 2016, cuando fue detenido por presunta extorsión y tentativa de homicidio, procesos que derivaron en prisión formal. En diciembre de 2024 enfrentó otra causa por violencia familiar contra una tía en San Pedro Ixtlahuaca, sumando antecedentes que pesan sobre su narrativa pública.
En sus redes sociales se presenta como padre comprometido de tres hijos, promotor de causas locales y crítico del establishment político y judicial. Sin embargo, sus publicaciones exhiben contradicciones: presume vehículos de lujo, pero asegura carecer de bienes para cumplir obligaciones alimentarias, mientras alterna relatos de graves padecimientos médicos con actividades físicas y viajes.
Su comunicación digital se caracteriza por monólogos extensos, gesticulación intensa y un discurso que mezcla victimización, indignación y mensajes motivacionales. Utiliza etiquetas como #AmamosOaxaca y #LosBuenosSomosMas para posicionarse como defensor del pueblo, aunque después lanza acusaciones directas contra autoridades y la madre de sus hijos.
Especialistas en comunicación y conducta lo describen como un “agitador mediático” que construye relatos heroicos en plataformas digitales mientras acumula conflictos legales y personales. La ausencia de diagnósticos médicos públicos no impide que sus inconsistencias y escándalos recurrentes erosionen su credibilidad en un caso que ha escalado como polémica estatal.

