Mofa, ausencia y cinismo: Salomón Jara exhibe su falta de empatía tras tragedia del Tren Interoceánico en Nizanda, #Oaxaca

Mofa, ausencia y cinismo: Salomón Jara exhibe su falta de empatía tras tragedia del Tren Interoceánico en Nizanda, #Oaxaca

La tragedia del Tren Interoceánico, ocurrida el 28 de diciembre, dejó 14 personas muertas y cerca de 100 heridas en Oaxaca. En lugar de mostrar solidaridad y liderazgo, el gobernador Salomón Jara Cruz ha respondido con burlas e ironías a las críticas por su ausencia, profundizando la indignación de los oaxaqueños.

Mientras familias velaban a sus muertos y hospitales del Istmo atendían a decenas de lesionados, el mandatario estatal se encontraba de vacaciones en Estados Unidos. No es ilegal, pero sí políticamente reprobable cuando la desgracia golpea con tal magnitud a una población históricamente olvidada por el poder.

La molestia ciudadana no se centró únicamente en el viaje, sino en la actitud posterior que ha asumido. Desde la conferencia mañanera, Jara Cruz optó por el sarcasmo, gestos exagerados y comentarios ligeros, minimizando el dolor colectivo y enviando un mensaje de desprecio hacia quienes exigían explicaciones y presencia institucional.

La intervención del gobernador que ha sido difundida en la redes sociales evidencian un grave error de comunicación política. En vez de mostrar duelo, humildad y compromiso, el gobernador pareció más interesado en ridiculizar a sus críticos en redes sociales, como si la muerte de 14 personas fuera un asunto menor o una exageración mediática.

Resulta aún más ofensivo que Jara haya regresado a Oaxaca cuando la presidenta Claudia Sheinbaum ya había concluido su gira por la región. Llegó tarde, sin asumir plenamente la conducción de la crisis, y apenas 24 horas después volvió a ausentarse para retomar sus vacaciones en el extranjero.

Legalmente, el gobernador puede vacacionar cuando lo considere conveniente. Ninguna ley se lo prohíbe. Sin embargo, la política no se mide solo en normas, sino en sensibilidad. En momentos de emergencia, se espera liderazgo inmediato, no evasivas, chistes ni desplantes frente al sufrimiento ajeno.

El accidente del Tren Interoceánico también reavivó denuncias sobre posibles irregularidades en la construcción, falta de mantenimiento y ausencia de seguros adecuados para los pasajeros. Ante ello, la sociedad demandaba transparencia y respuestas claras, no una actitud cínica que evade responsabilidades y desacredita la crítica legítima.

Aunque el gobernador afirma haber coordinado apoyo con el gobierno federal, su tono burlón anuló cualquier intento de mostrar compromiso. La forma importa, y en este caso comunicó indiferencia. Para las víctimas, no bastan gestiones administrativas cuando el discurso público carece de humanidad y respeto.

Oaxaca enfrenta una larga historia de tragedias mal atendidas por sus gobernantes. Por ello, cada gesto cuenta. La ironía de Jara Cruz no fue un desliz accidental, sino un patrón, una confirmación de la distancia entre el poder y la ciudadanía, especialmente en contextos de dolor colectivo profundo.

Esta crisis era una oportunidad para demostrar humildad y cercanía, ante la cercanía de la elección para revocarle el mandato, pero Salomón Jara la desperdició. En lugar de honrar a las víctimas y acompañar a sus familias, optó por la burla. Oaxaca tiene un gobernante ausente y soberbio, no un líder empático que enfrente la adversidad junto a su pueblo.

CATEGORIES
Share This
error: Content is protected !!