
Salomón Jara, “ganador del autoshow” en Palacio Nacional por llegar en la camioneta más cara, blindada y con internet, con valor de más de 2 mdp
Oaxaca continúa entre los estados más pobres de México, con 66.4% de su población en pobreza y 23.3% en pobreza extrema, según datos 2025. La crisis se refleja en hospitales sin los insumos más básicos y comunidades marginadas, mientras los servidores públicos estatales presumen logros que no se traducen en mejoras reales para la gente.
En medio de esta precariedad, el gobernador Salomón Jara Cruz ha sido blanco de críticas por su ostentación. Llegó a Palacio Nacional en una camioneta de lujo, la más costosa entre los mandatarios estatales, valuada en más de dos millones de pesos y equipada con blindaje y tecnología de alta gama.
Medios nacionales, como TV Azteca, lo apodaron “ganador del autoshow” en Palacio Nacional por arribar en una Infiniti QX80 blindada. El episodio exhibió la distancia entre el discurso de austeridad y la realidad del gobernador, quien, en plena crisis social, prioriza su imagen y confort personal.

Paradójicamente, en 2024 el gobierno estatal canceló una licitación para adquirir camionetas blindadas por 12.6 millones de pesos, calificando el gasto de excesivo. Sin embargo, el mandatario sigue utilizando vehículos de súper lujo, mientras persisten deficiencias graves, como la falta de alcohol y hasta de paracetamol en hospitales públicos y la escasez de medicamentos esenciales.
La ostentación no se limita al gobernador. Secretarios y funcionarios de menor nivel replican la conducta, como Noé Jara Cruz, hermano del mandatario, quien en apenas seis meses como secretario de Gobierno del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez adquirió un vehículo superior a 1.5 millones de pesos, mientras barrios de la capital oaxaqueña carecen de agua potable y servicios básicos.
El gasto excesivo en lujos personales por parte del gobernador y los integrantes de su familia, la mayoría en la nómina oficial, refleja una indolencia estructural en un estado con pobreza extrema. Casos como este, donde la “austeridad republicana” se contradice con adquisiciones millonarias, perpetúan desigualdades históricas y profundizan la desconfianza ciudadana hacia un gobierno que promete, pero no cumple ni los compromisos del partido que los llevó al poder.

