En Oaxaca, familiares de desaparecidos se unen al luto nacional por campo de exterminio descubierto en Jalisco

En Oaxaca, familiares de desaparecidos se unen al luto nacional por campo de exterminio descubierto en Jalisco

Este sábado, el centro histórico de la ciudad de Oaxaca fue escenario de una manifestación de profundo dolor y exigencia de justicia. Organizaciones no gubernamentales dedicadas a la búsqueda de personas desaparecidas se sumaron al luto nacional convocado tras el descubrimiento de un campo de exterminio en Teuchitlán, Jalisco. Con veladoras encendidas y pertenencias de las víctimas, exigieron acciones concretas para detener la crisis de desapariciones en México.

La protesta se llevó a cabo en el Zócalo de la ciudad, frente a Palacio de Gobierno, donde familiares de desaparecidos colocaron zapatos, ropa y fichas de búsqueda de sus seres queridos. La escena simbolizaba la ausencia de quienes han sido arrancados de sus hogares sin dejar rastro. “Oaxaca está de luto. Teuchitlán”, se leía en una de las consignas, mientras el rostro de la activista mixe Sandra Domínguez recordaba la urgencia de justicia.

“No quisimos estar aquí, la vida nos obligó”, expresó entre lágrimas una madre integrante del Colectivo Oaxaqueño Buscando a los Nuestros. Su testimonio reflejó la desesperación de miles de familias mexicanas que viven en incertidumbre, sin respuestas claras sobre el paradero de sus seres queridos. La manifestación en Oaxaca fue parte de una jornada nacional de protestas organizadas en distintos estados del país.

El reciente hallazgo en Jalisco ha reavivado el temor y la indignación. En el Rancho Izaguirre, utilizado presuntamente por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), se encontraron fosas clandestinas, crematorios improvisados y pertenencias de personas desaparecidas. Este sitio, según denuncias, habría operado como centro de reclutamiento y exterminio durante al menos seis años.

Las familias de las víctimas rechazan la versión oficial de la Fiscalía de Jalisco, que desmintió el uso del rancho como horno crematorio. Para ellas, la evidencia es clara: todo México es un “panteón clandestino” donde el crimen organizado actúa con impunidad. La magnitud de la tragedia ha despertado solidaridad en todo el país, con manifestaciones simultáneas en la Ciudad de México y otras entidades.

Con cada hallazgo de fosas comunes, el dolor de los familiares se intensifica. Una madre en la protesta en Oaxaca confesó que antes de la desaparición de su hijo creía que este problema no afectaba a su estado. “Ahora sé que Oaxaca no es la excepción, vivimos la misma desgracia que otros estados”, lamentó. Su voz quebrada reflejaba la angustia de quienes buscan a sus seres queridos en un país donde la violencia ha normalizado la ausencia.

El símbolo de los zapatos vacíos, colocado en varias plazas del país, recordó la ausencia de miles de mexicanos cuyos destinos fueron truncados. “Cada par representa una historia que no debemos olvidar”, explicó una manifestante. La exigencia es clara: justicia para las víctimas y acciones inmediatas para frenar la ola de desapariciones en México.

La protesta en Oaxaca se desarrolló en un ambiente de luto, pero también de resistencia. A pesar del dolor, las familias siguen alzando la voz para exigir que las autoridades tomen medidas efectivas. Su lucha no es solo por sus seres queridos, sino por evitar que más familias vivan la misma pesadilla.

El luto nacional, más que una manifestación simbólica, es un grito colectivo que exige justicia. Mientras las investigaciones continúan, los colectivos de búsqueda y las organizaciones civiles reafirman su compromiso de seguir buscando a sus desaparecidos y de no dejar que el silencio cubra la verdad.

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