Vivir y trabajar entre basura

El mes de diciembre ha sido, es, muy complicado en materia de basura para la ciudad de Oaxaca. Es en este tiempo cuando los trabajadores afiliados al Sindicato Tres de Marzo solicitan y se autorizan las vacaciones a las que tienen derecho por mandato de ley. La plantilla que se queda es reducida. En estas condiciones las labores de barrido y recolección desechos en calles y plazas públicas o se queda a medias, o no se realiza.

El paso de los camiones recolectores, que de hecho es irregular, también es reducido. Las razones son: parte del personal disfruta de días de asueto. Las unidades no se encuentran en condiciones adecuadas; descompuestas dejan de circular por las rutas que deben cubrir. Los camiones son enviados al Mercado de Abasto para apoyar el traslado diariamente de cientos, de toneladas que en el centro comercial se generan, muchas más por la temporada de fiestas, la zona de la rampa se cubre de basura que debe ser trasladada al tiradero ubicado en inmediaciones de San Bartolo Coyotepec.

A pesar de lo que se hace para atender las emergencias por la enorme el aumento de la producción de desechos, el personal y las unidades no alcanzan a retirarlos. Comerciantes y bodegueros deciden tirar lo que les estorba en el bordo, en el lecho del río Atoyac. En el lugar se forman muladares, que otros, particulares, vecinos de las colonias colindantes, aprovechan para deshacerse de la basura. El espectáculo que los demás observan al paso por la zona es lamentable. La contaminación del suelo, del rio, es enorme. La escena es comparable a aquella que se formó en uno de tantos bloqueos al tiradero que impidió, por varios días, la descarga de la basura. En aquella ocasión, a alguien, desde el gobierno municipal, se le ocurrió proponer que el rio fuese convertido en un gran depósito, La “brillante” decisión la justificaron las autoridades ante la opinión pùblica y la ciudadanía. Sentó precedentes. Sirve ahora como alternativa ante situaciones semejantes.

Las organizaciones ecologistas nada han dicho. Nos se han pronunciado sobre el caso ayudando así a que la práctica de hacer del río un tiradero sea “solución” al problema que aumentan los bodegueros, los miles de comerciantes que laboran en el mercado todos los días.

¿Qué hacer con la basura de oficinas, negocios, domicilios, ubicados en las colonias, en los asentamientos de la ciudad? Las recomendaciones, peticiones, sugerencias, de no sacarla a las calles, no tienen respuestas positivas. En fraccionamientos como Trinidad de las Huertas la práctica de dejar la basura en la vía pùblica es común. Los vecinos no esperan el paso del camión recolector. El Comité de Vida Vecinal ha tratado de convencer a su gente a esperar las unidades. Colocó carteles en los muros de los inmuebles que están en las esquinas, en los que indican que la basura debe permanecer en las casas, esperar el paso de los camiones. A pesar de eso, de lo que intentan, se ignoran lo exhortos. Los desechos llegan a permanecer no horas sino días, despidiendo olores fétidos, favoreciendo la presencia de perros que en busca de alimentos rompen las bolsas regando la basura que con el viento se extiende por las calles.

El problema de la basura se descontrola aún más en la temporada decembrina por los motivos registrados antes. El gobierno de la ciudad trata a medias de atenderlo. A medías por la falta de recursos humanos, de camiones y porque solo faltan días para el relevo, para entregar las responsabilidades al nuevo presidente municipal, a José Antonio Hernández Fraguas, que del asunto sabe, conoce lo suficiente, por haberlo enfrentado en el pasado desde el mismo cargo, nada más que ahora multiplicado, además por la falta de hábitos en la población.

Los habitantes de Oaxaca de Juárez vivimos, trabajamos, entre basura. El Centro Histórico es el punto de partida del problema por el comportamiento de los vendedores callejeros, que la producen y no la recogen, que la generan y la dejan para que sean los trabajadores de limpia los que hagan la tarea. Muy lejos en el tiempo quedó aquella realidad, la distinción de que Oaxaca era una ciudad limpia, digna, ordenada, hermosa, como la califican desde en programa de radio de noticias.

El caso es añejo. Sobre las quejas han respondido presidentes municipales como Ildefonso Zorrilla que afirmó: “la ciudad se entrega todos los días limpia, la gente no colabora para mantenerla en esas condiciones…”

Opinión de Mario Blanhir González

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