
PERIODISMO TRASCENDENTE | * Rotundo fracaso de la Revocación de Mandato
La Revocación de Mandato en Oaxaca, resultó un rotundo fracaso y una farsa para que el pueblo oaxaqueño, hiciera valer su voluntad y refrendara la pérdida de confianza hacia Salomón Jara Cruz, que ha demostrado lo suficientemente que sus intereses personales, familiares y de su camarilla, están por encima de los más de 4 millones y medio de oaxaqueños que están en el abandono en las 8 regiones y en los 570 municipios.
Los resultados del proceso de revocación de mandato por la pérdida de confianza hacia Salomón Jara Cruz y la autodenominada “primavera oaxaqueña”, sirvieron para consolidar sus intereses de enriquecimiento, corrupción, nepotismo e ineptitud, pero no para hacer valer la voluntad de los oaxaqueños, que con su ausencia en las urnas electorales y sumándose al gran triunfador como es el abstencionismo, demostraron su inconformidad, repudio, hartazgo y pérdida de confianza.
Con el 30 % de votantes en las urnas de los 3 millones 132 mil 522 que conforman la Lista Nominal, tampoco se legitima Salomón Jara Cruz para continuar “gobernando” por los tres años que le quedan al sexenio, sino por el contrario, exhibe aún más la inconformidad, el rechazo y el hartazgo de la ciudadanía oaxaqueña, porque la mayoría, el 70 por ciento, lo repudian y si no acudieron a las urnas, fue para no prestarse a la farsa y hacer el juego a una revocación de mandato truncada, porque desde sus orígenes estaba viciada.
La mayoría de los electores, aproximadamente el 70 por ciento de los oaxaqueños que conforman la Lista Nominal, se abstuvieron de perder su tiempo y prefirieron dedicar la mañana y tarde a sus actividades dominicales, antes de ser comparsa de un proceso viciado, manipulado y marcado por una serie de artimañas y triquiñuelas orquestadas desde el gobierno del Estado y ejecutadas a través de los “operadores” , con la abierta complicidad del órgano electoral.
Evidentemente, el proceso de revocación de mandato que pudiera haber sido un ejercicio auténticamente democrático, único e histórico, careció de los principios más elementales de legalidad, imparcialidad, independencia, certeza y máxima publicidad que configuraron la simulación que dio al traste con la intención de los oaxaqueños de revocarle el mandato a Salomón Jara Cruz y la autodenominada “primavera oaxaqueña” , porque ya no querían más engaños, más mentiras, más corrupción y más traiciones.
Oficialmente, el proceso que resultó un rotundo fracaso, costo a los oaxaqueños 99 millones de pesos que autorizaron los empleados de Salomón Jara Cruz, desde el Congreso del Estado, más el dinero que fue materialmente tirado a la basura, porque solamente sirvió para que Salomón Jara y camarilla, hicieran campaña política electoral y futurismo, reagruparán a susprimos hermanos del PRI y fortalecieran el PRIMor que los une de por vida; y exhibieran el evidente rompimiento entre Morena y PT.
Salomón Jara Cruz y su camarilla, están tan enajenados y encerrados en su capsulita, que han perdido la realidad de las cosas, al no escuchar la inconformidad y el hartazgo de los oaxaqueños, que si hubiera sido un proceso límpido y confiable, se hubieran volcado en las urnas.
El cinismo de Jara no tiene límite y sin reconocer el rotundo fracaso, concentró frente al Palacio de Gobierno a sus huestes que le sirven a cambio de dádivas, mientras el se lleva las carretadas de dinero, para darle las gracias a la minoría de la Lista Nominal de aproximadamente el 30 %, que fueron a las urnas bajo presiones, promesas que sean repetido durante tres años sin cumplirlas y comprando votos con dinero de los oaxaqueños.
Para que el proceso de revocación de mandato fuera “vinculante”, se requería de la participación del 40 % de los ciudadanos que conforman la Lista Nominal, o sea, 1.25 millones de electores y solamente 937 mil 250 mil ciudadanos de los 3 millones 132 mil 522 que cuentan con credencial de elector para votar, acudieron a las urnas.

