#Oaxaca escala en gusano barrenador por omisiones oficiales y mala respuesta sanitaria del gobierno estatal

#Oaxaca escala en gusano barrenador por omisiones oficiales y mala respuesta sanitaria del gobierno estatal

Oaxaca pasó en meses de una incidencia marginal a ocupar los primeros lugares nacionales en registros del gusano barrenador, evidenciando fallas graves de prevención y reacción. El avance de la plaga no es una casualidad; coincide con una respuesta tardía y desarticulada del gobierno de Salomón Jara ante las alertas sanitarias tempranas.

De acuerdo con datos oficiales del Senasica y la Secretaría de Agricultura, al 7 de enero de 2026 Oaxaca acumula 2 mil 055 casos históricos, solo detrás de Chiapas. Este crecimiento acelerado contrasta con su posición inicial y revela una pérdida de control sanitario en amplias regiones ganaderas.

En casos activos, Oaxaca ronda los 103 registros, disputando el segundo o tercer lugar nacional junto con Chiapas. Aunque Veracruz encabeza la lista, el problema oaxaqueño destaca por su velocidad de expansión y por concentrarse en zonas donde la vigilancia gubernamental fue mínima o inexistente.

Mientras otros estados reforzaron cercos sanitarios, atención veterinaria y campañas de información, en Oaxaca productores denuncian abandono institucional. La falta de brigadas suficientes, retrasos en tratamientos y escasa coordinación estatal facilitaron que heridas en animales evolucionaran a infestaciones graves y contagios secundarios.

El repunte de la segunda semana de 2026 confirma la omisión oficial. De los 118 nuevos casos registrados en el país, Oaxaca aportó 23, ubicándose entre las entidades con mayor crecimiento reciente. El dato contradice el discurso gubernamental de control y revela rezagos operativos persistentes.

Paradójicamente, la reducción nacional del 57 por ciento de casos activos desde diciembre demuestra que las estrategias funcionan cuando se aplican con rigor. Estados como Jalisco, Morelos y Nuevo León ya están libres de la plaga, exhibiendo aún más el fracaso de la gestión sanitaria en Oaxaca.

El gusano barrenador afecta principalmente al ganado bovino, pero también a otras especies e incluso puede dañar a humanos. Cada caso no atendido implica pérdidas económicas, riesgo sanitario y mayor propagación, costos que hoy pagan productores ante la pasividad del gobierno de Jara.

Senasica insiste en la detección temprana y el reporte inmediato de heridas infestadas, pero en Oaxaca esa responsabilidad ha recaído casi por completo en los ganaderos. La autoridad estatal ha sido reactiva, no preventiva, y su ausencia se refleja en las cifras crecientes.

Aunque Oaxaca no lidera oficialmente los casos activos, su posición en los primeros lugares nacionales es un retroceso alarmante. Pasar de entidad con baja incidencia a foco crítico en meses apunta a decisiones equivocadas y a una alarmante falta de prioridad en sanidad agropecuaria.

La tendencia nacional es a la baja, pero Oaxaca sigue estancada entre los estados más afectados. Sin un cambio urgente en la estrategia estatal, la plaga seguirá avanzando. El gusano barrenador no solo expone una falla sanitaria, sino un problema de gobernanza bajo la administración de Salomón Jara.

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