Llega Zaachila con la Danza de la pluma

Llega Zaachila con la Danza de la pluma

El hombre de Oaxaca llega a los escenarios, se impone en el centro del Auditorio Guelaguetza con sus grandes penachos y sus enormes saltos.
Oaxaca conserva, en el abigarrado y vigoroso  espectáculo de danza de pluma, la más autentica manifestación del arte coreográfico pre-hispánico. En parte a través de los inverosímiles y elásticos pasos del conjunto dancístico de los guerreros zapotecas.
Representa un remoto episodio histórico, la danza de pluma es, en el fondo, una escenificación mixta del drama de la conquista, en la cual la idea que inspiro quiso hacer resaltar, esencialmente a través de la victoria de las tropas españolas y el triunfo de la fe cristiana sobre el gentilismo indígena.
Intervienen en esta escenificación dos bandos ligados estrechamente en la drama y coreografía: Moctezuma, teotil (embajador y consejero ante Moctezuma), reyes y capitanes (doce que integran el cuerpo de danzantes), la malintzin, la cihualpilli, Hernán Cortes, Pedro de Alvarado, un alférez, un paje y cinco soldados.
El atuendo de los danzantes es rico y llamativo: consta de un amplio y alto penacho semicircular – descansado en la cabeza sobre un soporte de hojalata y sujeto bajo la barba por una correa ( barbiquejo ), el tocado está cubierto de plumas de vivos colores armónicamente combinados y sembrado de pequeños espejos que simulan  los astros y planetas que para nuestros antepasados eran de gran utilidad; portan holgada camisa de seda  de amplias mangas; capa corta a la espalda, calzón largo de manta, forrado de tres a cuatro franjas de diferentes colores, rematadas, como la capa, en un fleco dorado.
La danza de pluma se distinguía en épocas pasadas en los pueblos zapotecos de  Zaachila, Zimatlan, Teotitlan del valle y actualmente en Cuilapam (pueblo mixteco). Sus orígenes se remontan a los lejanos días de la colonia que hoy en día dejan impactos de belleza, originalidad y seguramente asombro en cuanto el danzante de colorido ejecuta sus piezas musicales (shotises, cuadrillas, y valses.) para hacer honor a su valentía y amor cultural.

Con información de Misael Sánchez con fotografía de Citlalli Cid

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