
Hospitales de Teherán reportan 217 manifestantes muertos mientras represión estatal escala y régimen bloquea información mundial
Al menos seis hospitales de Teherán habrían entregado a familiares, solo en sus áreas de urgencias, los cuerpos de 217 manifestantes muertos por disparos de munición real, en el contexto de las protestas que sacuden a Irán desde finales de diciembre de 2025. La cifra no incluye fallecimientos ocurridos en la vía pública.
Un médico iraní, que solicitó el anonimato por razones de seguridad, declaró a la revista TIME que los decesos fueron registrados en hospitales públicos de la capital, tras operativos de fuerzas de seguridad y de la Guardia Revolucionaria. El testimonio apunta a un uso sistemático de armas letales contra civiles desarmados.
El número contrasta con los reportes de organizaciones de derechos humanos como HRANA, que hasta el 9 de enero de 2026 documentaban al menos 42 muertes en todo el país. Esta disparidad refuerza las denuncias de un subregistro oficial y de una estrategia estatal para ocultar la magnitud de la represión.
Las protestas estallaron por el deterioro económico, el alza descontrolada de la inflación y la pérdida del poder adquisitivo, pero rápidamente derivaron en reclamos políticos y de libertades civiles. Las movilizaciones se han extendido a por lo menos 78 ciudades, acompañadas de huelgas y enfrentamientos.
Medios occidentales con corresponsales en Irán, como TIME e i24NEWS, citan fuentes hospitalarias anónimas que confirman un elevado número de víctimas en Teherán, la mayoría por impactos de bala. En paralelo, Iran Human Rights reporta incursiones de fuerzas de seguridad en hospitales para detener heridos y retirar cuerpos.
Hasta ahora se contabilizan más de 2 mil 200 detenciones en todo el país, además de decenas de personas lesionadas por balas de goma y gases lacrimógenos. Estas prácticas han generado temor entre familiares, muchos de los cuales evitan acudir a hospitales por miedo a represalias.
El líder supremo, Alí Jamenei, descalificó a los manifestantes al calificarlos como “agitadores” manipulados por potencias extranjeras y minimizó las advertencias internacionales. En tanto, el régimen ha impuesto apagones de internet y telefonía móvil para frenar la difusión de información.
Fuentes como Reuters e Iran International sitúan las muertes nacionales entre 25 y 36, aunque reconocen que el cerco informativo dificulta la verificación independiente. La Organización de las Naciones Unidas expresó su preocupación por la violencia y las restricciones a las comunicaciones.
En redes sociales como X circulan videos que muestran operativos represivos, incluso dentro de hospitales, como los de Imam Khomeini, en Ilam, y Sina, en Teherán. Activistas han difundido listas de víctimas, entre ellas mujeres y menores de edad, como Saghar Etemadi.
Aunque las cifras varían, el reporte de 217 muertes en hospitales de Teherán subraya la gravedad del operativo estatal y la posible magnitud real del saldo mortal. Organismos de derechos humanos exigen investigaciones independientes, mientras las protestas continúan pese a la represión y la censura.

