
Controversia por cancelación de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca
Por primera vez en 44 años, la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO) no se realizará en 2025. Los organizadores, encabezados por Guillermo Quijas, atribuyeron la decisión a la falta de financiamiento cultural. Consideran esta pausa como una oportunidad para reflexionar y rediseñar el evento.
En 2024, la FILO enfrentó un recorte presupuestal del 90 %, al pasar de ocho millones de pesos en 2023 a solo 300 mil. Esto obligó a trasladar la sede del evento al Zócalo capitalino, dejando el Centro Cultural. Desde 2010, la feria ha recibido más de 75 millones de pesos públicos.
Críticos como Kurt Hackbart han cuestionado que la FILO canaliza fondos públicos hacia una sola empresa, Proveedora Escolar-Almadía, lo cual —afirman— agrava las desigualdades culturales en Oaxaca. A diferencia de la FIL de Guadalajara, que genera ingresos propios, la FILO depende de subsidios gubernamentales directos y enfrenta cuestionamientos sobre su sostenibilidad.
Defensores del proyecto argumentan que el presupuesto requerido para organizar la FILO es modesto comparado con otros eventos. Por ejemplo, aseguran que el gobierno estatal destina más dinero (más de $20 millones) solo a la dudosa sonorización de algunos eventos de las fiestas de Guelaguetza en comparación con el financiamiento completo de la feria literaria más importante del estado.
A diferencia de ferias organizadas por gobiernos o universidades, la FILO se gestiona de manera privada con apoyo público. Con costos de hasta 5 mil 666 pesos por metro cuadrado de stand y una afluencia de 100 mil visitantes, se encuentra entre las más caras del país en términos de operación.

