
Atentado terrorista en Bondi Beach fue perpetrada por padre e hijo por motivos antisemitas, reporta policía australiana
El domingo 14 de diciembre, durante la celebración de Janucá en un parque junto a Bondi Beach, Sídney, Australia, un padre y su hijo abrieron fuego contra unos mil asistentes judíos, dejando un saldo devastador. Este ataque, el más letal en la historia reciente del país, se clasificó inmediatamente como terrorista por motivaciones antisemitas. La policía neutralizó a los agresores en nueve minutos de caos, pero el horror ya había cobrado vidas inocentes.
Los autores materiales fueron identificados como Sajid Akram, de 50 años, originario de Pakistán y residente australiano desde 1998, y su hijo Naveed, de 24 años, nacido en Australia. Sajid, dueño legal de seis armas de fuego, fue abatido por la policía, mientras Naveed permanece en estado crítico. Investigaciones revelan vínculos con extremismo islámico, incluyendo banderas del Estado Islámico en su vehículo y gritos de “Allahu Akbar” durante el tiroteo.
El número de víctimas fatales ascendió a 16, con más de 40 heridos, incluyendo dos policías. Entre los fallecidos destacan una niña de 10 años, un rabino y un sobreviviente del Holocausto de 87 años, lo que magnífica el impacto emocional en la comunidad judía. El evento “Chanukah by the Sea” se transformó en una escena de pánico, con familias huyendo entre disparos y explosivos improvisados encontrados en el sitio.
La respuesta inmediata incluyó el heroísmo de Ahmed al Ahmed, un transeúnte que desarmó a uno de los atacantes, salvando vidas pese a resultar herido; su acto ha sido elogiado por líderes como el primer ministro Anthony Albanese. La policía allanó el hogar de los Akram en un suburbio tranquilo, revelando historiales de radicalización, y el gobierno convocó al gabinete nacional para debatir leyes de armas.
Este atentado ha reavivado debates sobre el antisemitismo en ascenso en Australia, ligado al conflicto en Gaza, y presiones para endurecer controles de armas pese a las licencias previas de los perpetradores. Líderes mundiales, incluido el presidente Trump, condenaron el acto, mientras comunidades judías globales incrementan medidas de seguridad, exponiendo la urgencia de combatir el odio extremista.

