
Acusan a Nicolás Maduro en Nueva York por narcotráfico, terrorismo y vínculos con el Cártel de Sinaloa y Los Zetas
La acusación criminal que enfrentará mañana Nicolás Maduro ante una corte federal en Brooklyn, en Nueva York, expone una vasta red de narcotráfico, terrorismo y corrupción estatal. El Departamento de Justicia de Estados Unidos sostiene que el dictador venezolano utilizó el aparato gubernamental para facilitar operaciones criminales durante años, involucrando a su familia y altos funcionarios.
El expediente incluye a su esposa Cilia Flores; su hijo Nicolás Ernesto Maduro Guerra, conocido como “Nicolasito”; al exministro Ramón Rodríguez Chacín; a Diosdado Cabello; y a Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “El Niño Guerrero”, líder del Tren de Aragua. Todos habrían participado en actividades ilícitas que fortalecieron una estructura criminal transnacional.
Los fiscales estadounidenses detallan que, desde su etapa como canciller, Maduro vendió pasaportes diplomáticos a narcotraficantes extranjeros y facilitó vuelos oficiales para trasladar dinero procedente de la venta de droga desde México. Estas operaciones sorteaban controles militares y aduaneros mediante el uso de privilegios diplomáticos.
La acusación afirma que el régimen venezolano sostuvo alianzas criminales con las FARC, el ELN, el Cártel de Sinaloa, Los Zetas y el Tren de Aragua. Según el Departamento de Estado, Venezuela se convirtió en un puente clave para despachar hasta 250 toneladas anuales de cocaína hacia Estados Unidos.
Las rutas utilizadas por la red incluían lanchas rápidas, barcos pesqueros, buques de carga y vuelos clandestinos operados desde pistas controladas por militares corruptos. Además, el régimen promovió corrupción en el Caribe y Centroamérica, respaldando a narcotraficantes que infiltraron gobiernos de la región para asegurar el paso de los cargamentos.
El Tren de Aragua aportó logística interna para mover droga desde costas venezolanas hacia el Caribe. La acusación señala que Cilia Flores organizó reuniones con un poderoso narcotraficante y altos funcionarios, recibiendo comisiones por cada envío exitoso. Diosdado Cabello habría colaborado directamente con Los Zetas enviando contenedores de droga a México.
La denuncia también revela que colectivos armados fueron usados para ejecutar homicidios y cobros relacionados con el tráfico de drogas, en beneficio del Cártel de los Soles. Diosdado Cabello cobraba millones por cada aeronave cargada con cocaína que despegaba de Maiquetía, con coordinación del exjefe de inteligencia Hugo Carvajal.
El Niño Guerrero habría participado en operaciones internas de transporte y resguardo de droga, incluso desde prisión, mientras Rodríguez Chacín alojó a guerrilleros de las FARC en un rancho de su propiedad. El expediente también detalla el respaldo de Maduro y Cabello a vuelos clandestinos financiados por Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Entre los hechos más graves, se acusa a Maduro de autorizar personalmente en 2013 un vuelo con 1.3 toneladas de cocaína desde Maiquetía hacia París. Su hijo “Nicolasito” habría utilizado aviones de PDVSA para enviar droga desde Margarita y coordinado cargamentos destinados a financiar campañas electorales.
El Departamento de Justicia formaliza cuatro cargos: conspiración de narcoterrorismo; conspiración para importar cocaína; posesión ilegal de ametralladoras y dispositivos destructivos; y conspiración para poseer dichas armas. De ser declarado culpable, Maduro enfrentaría penas que podrían alcanzar cadena perpetua en una prisión federal estadounidense.

