
Lula despierta y reduce diferencia con Bolsonaro, según encuesta del instituto Datafolha
La izquierda brasileña parece haber despertado tras la derrota de Lula en la primera vuelta de las elecciones y reacciona en el Congreso, las redes y la calle para intentar revertir el resultado contra Flávio Bolsonaro.
Luiz Inácio Lula da Silva atraviesa esta semana su momento más esperanzador desde que perdió por 47% a 45% de los votos contra el senador.
Una encuesta del instituto Datafolha indicó ayer que en una semana Lula redujo de cuatro a dos puntos su distancia con Bolsonaro para el balotaje del 25 de octubre (51%-49% de los votos).
El mandatario, en busca de su cuarto mandato, apuesta a convencer a más del 20% del electorado que no fue a votar el 4 de octubre.
“La candidatura de Lula sigue en carrera y la elección está lejos de haberse definido, como muchos imaginamos después de la primera vuelta”, dijo el politólogo Eduardo Grin, profesor de la Fundación Getúlio Vargas.
El Congreso aprobó el miércoles una reforma que fija dos días de descanso remunerado por semana en vez de uno, una bandera de la campaña de Lula.
El beneficio alcanzará a 14 millones de brasileños.
Conocido como “fin de la escala 6×1”, el proyecto dio un ansiado triunfo a Lula a 10 días de las urnas. Los trabajadores han sido la base electoral histórica del exsindicalista, de 80 años.
La reforma goza de una gran popularidad, a tal punto que el senador Flávio Bolsonaro votó a favor después de haberse manifestado en contra.
Lula atribuyó el cambio de postura de su adversario a la “presión de la sociedad” y celebró la reforma como “una conquista que salió de las calles”.
El presidente también anunció un perdón a deudas de microemprendedores, un fondo de becas universitarias, una eliminación de impuestos al combustible y propuso un pase libre de transporte. Antes de la primera vuelta había aumentado el programa de asistencia social Bolsa Familia.
Todo ello con un coste fiscal en un país donde la deuda pública supera 80% del PIB. “El gobierno actúa con cero responsabilidad fiscal” con “un festival de beneficios” que puede interpretarse como “compra indirecta de votos”, dijo Marcos Mendes, investigador del instituto Insper.

