Política educativa de la 4T, bajo la lupa; PISA será la «prueba de fuego» para la Nueva Escuela Mexicana

Política educativa de la 4T, bajo la lupa; PISA será la «prueba de fuego» para la Nueva Escuela Mexicana

 

Este 8 de septiembre se conocerán los resultados de la prueba PISA 2025, considerados por especialistas una prueba de fuego para la Nueva Escuela Mexicana, pues México dejó de aplicar evaluaciones nacionales estandarizadas desde el inicio de los gobiernos de la llamada cuarta transformación y llega a esta edición con bajos resultados: en 2022, sólo 34% de los estudiantes mexicanos de 15 años alcanzó al menos el nivel básico en matemáticas, 53% en lectura y 49% en ciencias.

La Nueva Escuela Mexicana comenzó a aplicarse en el ciclo escolar 2022-2023 y sustituyó al modelo educativo anterior. Durante sus tres años de implementación se realizaron evaluaciones diagnósticas, pero el país no cuenta con una serie nacional de resultados comparables que permita conocer la evolución de los aprendizajes.

PISA es el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Se aplica cada tres años a jóvenes de 15 años que asisten a la escuela, sin evaluar un grado escolar específico, y mide su capacidad para utilizar lo aprendido en la solución de problemas de la vida real.

El exsubsecretario de Planeación y Coordinación en la Secretaría de Educación Pública, Carlos Mancera, explicó que PISA no evalúa la totalidad de lo que ocurre en un sistema educativo ni todos sus fines, pero sí mide los aprendizajes fundamentales en lectura, matemáticas y ciencias.

“PISA debe ser valorado sólo por lo que mide, y otra vez, los aprendizajes fundamentales en lengua, matemáticas y ciencias corresponden a la Nueva Escuela, o deben corresponder a la Nueva Escuela Mexicana, y a cualquier otra filosofía educativa. No se puede lograr la educación integral, como quiera que ésta se defina, sin los aprendizajes fundamentales”, sostiene.

En la edición de 2022, participaron aproximadamente 690 mil estudiantes de 81 países y economías, quienes representaron a cerca de 29 millones de jóvenes. En esa evaluación, los estudiantes mexicanos obtuvieron 395 puntos en matemáticas, 415 en lectura y 410 en ciencias, por debajo de los promedios de la OCDE, que fueron de 472, 476 y 485 puntos, respectivamente.

Los resultados también mostraron que dos de cada tres jóvenes mexicanos no pudieron representar matemáticamente una situación sencilla, como comparar la distancia total de dos rutas o convertir precios de una moneda a otra.

En lectura, casi la mitad no demostró comprender adecuadamente un texto de dificultad moderada. En ciencias, aproximadamente la mitad tampoco pudo utilizar conocimientos científicos básicos para interpretar situaciones simples.

Mancera destacó que 66% de los alumnos mexicanos de 15 años evaluados en PISA 2022 no alcanzó el nivel mínimo en matemáticas.

“Esos aprendizajes fundamentales no son el techo, son el piso. A partir de ahí es desde donde hay que seguir avanzando. Lo fundamental es pensar en cada niño, en cada joven y en sus aprendizajes fundamentales, cómo deben alcanzar el mínimo para poder desenvolverse en esta sociedad y en la que previsiblemente vivirán”, menciona.

La última evaluación diagnóstica nacional, aplicada por la extinta Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) al inicio del ciclo escolar 2024-2025, encontró que en tercero de primaria sólo 13.3% de los alumnos mostró aprendizajes plenos. Sin embargo, estos ejercicios no conforman una serie comparable que permita seguir la evolución de los resultados desde la entrada en vigor de la NEM.

Mancera sostiene que PISA es la única evaluación disponible para conocer el estado de los aprendizajes en lectura, matemáticas y ciencias en México.

“No sé si el gobierno haya hecho otras o no, si las tenga guardadas o no, pero la única evaluación disponible para conocer cuál es el estado del aprendizaje en lectura, matemáticas y ciencias es PISA. Si PISA es ignorado o si no se le da a la información que arroja el debido peso, equivaldría a que el país no tenga ningún referente sobre cuál es el nivel de dominio que tienen las niñas, niños y jóvenes de esas capacidades fundamentales”, advierte.

Agrega que sin evaluaciones, no es posible conocer las debilidades y fortalezas del sistema ni orientar la política educativa.

En el documento «Después de PISA 2025. Bases para la realineación de la política de educación básica», elaborado por Carlos Mancera y Sylvia Schmelkes, expresidenta del extinto Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), se plantea como hipótesis que la lectura, la escritura, las matemáticas, las ciencias y la historia perdieron centralidad como ejes del sistema educativo durante los últimos años.

Los especialistas identifican entre los factores que pudieron debilitar los aprendizajes la reducción de recursos para la formación continua de los maestros, el desplazamiento de políticas focalizadas por becas universales, las deficiencias en la organización escolar y el diseño de los libros de texto gratuitos introducidos en 2023.

El documento propone considerar como una “crisis educativa” una disminución superior a 10 puntos en PISA 2025 y revisar el rumbo de la política educativa si se registra una nueva caída.

Mancera considera que el gobierno debe analizar los resultados y no soslayarlos ni descalificarlos, aunque PISA no mida todos los propósitos de la Nueva Escuela Mexicana.

“Me parece que el gobierno tiene la obligación de tomarse en serio esos resultados en lo que miden, no para medir otras cosas. No pretenden medir la totalidad del sistema educativo, ni mucho menos”, puntualizó.

Paulina Amozurrutia Navarro, fundadora y coordinadora general de Educación con Rumbo (ECR), dice que PISA 2025 permitirá conocer la situación educativa del país y los resultados de las políticas implementadas por los gobiernos de la llamada cuarta transformación.

“Esta prueba nos va a permitir tener conocimientos relevantes de la situación educativa de México, pero sobre todo de la eficiencia de la política educativa de la Cuarta Transformación, de si el nuevo modelo educativo, la Nueva Escuela Mexicana, los nuevos libros de texto y todas las reformas educativas generadas por Morena han tenido resultados eficientes o, por el contrario, han llevado a una crisis todavía más profunda a la educación de niñas, niños y adolescentes”, comenta.

Afirma que la Secretaría de Educación Pública (SEP) se había negado a PISA y a otras evaluaciones por considerarlas neoliberales, y agrega que el amparo promovido por Miguel Ortiz, abogado de Educación con Rumbo, permitió que la prueba se aplicara “en una situación más forzada que participativa por parte de la Secretaría de Educación Pública”.

Sostiene que los resultados deberán llevar a la SEP a revisar el rumbo de la política educativa para que niñas, niños y adolescentes alcancen conocimientos de acuerdo con estándares internacionales.

Fernando Ruiz, especialista en materia educativa, está convencido de que PISA 2025 será una prueba relevante para la política educativa mexicana, y expone que México lleva más de una década sin conseguir mejoras sustantivas y sostenidas en los aprendizajes.

Argumenta que el análisis a partir de los resultados de PISA no deberá limitarse al puntaje promedio o al lugar ocupado por México en una clasificación internacional. También deberá observarse cuántos estudiantes continúan sin alcanzar los aprendizajes mínimos, si aumentó el número de jóvenes con desempeños altos y si se redujeron o ampliaron las brechas relacionadas con sus condiciones sociales de origen.

“Cualquiera que sea el resultado, el Estado mexicano tiene la responsabilidad de reconocerlo, explicarlo y actuar en consecuencia. Si hay recuperación, deberá identificar qué la está produciendo y cómo sostenerla; si persiste el estancamiento o aparece un nuevo deterioro, tendrá que reconocer qué políticas no están funcionando y corregirlas”, dice.

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