
En Oaxaca, menos del quince por ciento de policías estatales tiene certificación vigente, reporta INEGI y SESNSP
Segunda de 3 partes | La certificación policial constituye uno de los principales indicadores para medir profesionalización y confiabilidad. En Oaxaca, los datos disponibles muestran un rezago grave: dependiendo del periodo, apenas entre 2.2 y 12.6 por ciento de los policías estatales cuenta con Certificado Único Policial. La entidad permanece entre las últimas posiciones nacionales.
El porcentaje resulta relevante porque el Certificado Único Policial no es un reconocimiento simbólico. Integra requisitos con formación inicial, competencias básicas, desempeño y control de confianza. Por ello, una cobertura inferior al quince por ciento significa que la mayoría del estado de fuerza no acredita mediante ese estándar.
El segundo indicador es más delicado. De acuerdo con el censo nacional más reciente citado, apenas el 4.5 por ciento de los policías estatales de Oaxaca tendría una evaluación de control de confianza aprobatoria y vigente. Ese porcentaje colocaría al estado en el último lugar nacional bajo ese criterio comparativo.
Sin embargo, debe evitarse una conclusión automática: carecer de certificación vigente no convierte por sí mismo a un policía en corrupto, incompetente o delincuente. Lo que evidencia es distinto: que la institución no ha demostrado, en la mayoría de los casos, que sus integrantes superaron los filtros establecidos para acreditar confiabilidad.
Los controles de confianza incluyen herramientas como evaluaciones psicológicas, pruebas toxicológicas, polígrafo y revisión de información patrimonial, entre otros componentes. Su propósito es identificar riesgos y fortalecer la selección y permanencia policial. Cuando la cobertura vigente es tan baja, la ciudadanía enfrenta dificultades para saber qué porcentaje agentes está evaluado.
El contraste también aparece en las policías municipales. En 153 ayuntamientos evaluados se han reportado tasas de reprobación de controles de confianza que oscilan entre cincuenta y setenta por ciento. Las causas señaladas incluyen presuntos nexos delictivos, consumo de drogas, problemas de salud o ausencia de documentación obligatoria.
Las cifras municipales revelan una segunda vulnerabilidad: la confiabilidad no depende solamente de la Policía Estatal. Un ciudadano puede encontrarse con agentes municipales durante una emergencia, una detención, una revisión vial o una denuncia. Si las capacidades y filtros varían radicalmente entre ayuntamientos, la protección recibida también puede resultar desigual.
Existe una discrepancia que debe ser explicada. Documentos internos del gobierno estatal han mencionado porcentajes cercanos al setenta por ciento de aprobación en personal de carrera profesional. Esas cifras no coinciden con los indicadores del INEGI utilizados para comparaciones , por lo que requieren metodología, fecha de corte y universo identificados.
Más allá de las diferencias estadísticas, la tendencia general permanece: Oaxaca enfrenta un enorme rezago en certificación policial. La magnitud del déficit no debería tratarse como un asunto, porque la acreditación permite establecer controles sobre quién porta un arma, ejerce autoridad, realiza detenciones y participa directamente en tareas de seguridad pública.
Si la pregunta es si la fuerza policial resulta confiable para la ciudadanía, los indicadores disponibles impiden ofrecer una respuesta afirmativa. No prueban que la mayoría de policías sea deshonesta, pero sí muestran que la mayoría no acredita, con vigencia, los filtros nacionales diseñados para demostrar profesionalización, integridad y confiabilidad.

