Oaxaca, con suficiente fuerza policial en calles, pero sin profesionalización y aprobación en examen de control de confianza

Oaxaca, con suficiente fuerza policial en calles, pero sin profesionalización y aprobación en examen de control de confianza

Primera de 3 partes | Oaxaca cuenta con miles de elementos de seguridad en corporaciones estatales, investigadoras, municipales y comunitarias, pero sin profesionalización. Y contar con numerosos elementos no necesariamente equivale a tener una estructura plena, pues la entidad enfrenta un rezago severo en certificación y control de confianza que compromete la eficacia frente a la creciente delincuencia.

La Policía Estatal, vial y auxiliar concentran, según datos oficiales, entre seis mil y siete mil integrantes dedicados a prevención y reacción. No obstante, estas corporaciones muestran debilidades severas en sus procesos de certificación, evidenciando una brecha profunda entre la estadística numérica y la protección real de la ciudadanía.

La Agencia Estatal de Investigaciones opera de forma separada, adscrita a la Fiscalía del Estado, para investigar delitos y detener infractores. La ausencia de información clara sobre su estado de fuerza real dificulta evaluar sus capacidades operativas, aunque la dependencia asegura haber entregado certificaciones puntuales a decenas de elementos investigadores.

Las policías municipales representan la mayor debilidad estructural. Los quinientos setenta ayuntamientos tienen responsabilidades preventivas, pero operan con diferencias abismales: mientras pocas ciudades cuentan con plantillas suficientes, la mayoría enfrenta personal reducido, escasa profesionalización, infraestructura limitada y capacidades financieras insuficientes para sostener corporaciones certificadas y sujetas a evaluación permanente.

En comunidades indígenas operan topiles y policías comunitarias, encargados de vigilancia y mediación bajo usos y costumbres. Programas oficiales capacitaron a más de cinco mil personas, pero estas figuras responden a dinámicas locales específicas y no pueden considerarse sustitutos de una corporación profesional sujeta a estándares nacionales de certificación.

En términos numéricos, Oaxaca exhibe una tasa cercana a 1.6 policías estatales por cada mil habitantes, un indicador aparentemente favorable. Sin embargo, ese dato se desploma al contrastarlo con la certificación real, la capacitación constante, el equipamiento adecuado y los resultados tangibles en seguridad pública.

Sin embargo, el problema central no radica en cuántos elementos patrullan las calles, sino en qué tan preparados están para ejercer sus funciones. Una corporación numerosa resulta inútil cuando sus integrantes carecen de certificaciones vigentes, evaluaciones de confianza actualizadas, formación continua y condiciones laborales dignas para desempeñar correctamente su labor diaria.

El reciente caso de Juchitán exhibió la falta de preparación de los elementos de la Policía Estatal para procesar emociones en momentos de alta tensión, lo que provocó el maltrato a ciudadanos que protestaban por la presunta detención arbitraria de dos jóvenes, lo que detonó la irritación popular.

El sistema nacional exige el Certificado Único Policial, que incluye formación inicial, competencias básicas, evaluación de desempeño y control de confianza. Estos filtros buscan ofrecer referencias objetivas sobre confiabilidad, reducir riesgos de corrupción y fortalecer el vínculo indispensable entre las corporaciones policiales y la ciudadanía de manera cotidiana.

Los registros estatales muestran porcentajes aún reducidos de policías con el certificado vigente, aunque el gobierno reporta avances: más de mil certificados únicos entregados en los primeros cuatro meses del año y cuatrocientos elementos municipales evaluados en 2025. El rezago, sin embargo, sigue siendo estructural y persistente en el estado.

Esta radiografía deja una conclusión incómoda: Oaxaca tiene policías suficientes para desplegar una estructura considerable en el papel, pero aún no logra la profesionalización que inspire confianza. Tener miles de agentes uniformados no equivale, todavía, a contar con un sistema de seguridad pública verdaderamente confiable en todo el territorio estatal.

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