
Ataques simultáneos exhiben persistencia del cobro de piso en Juchitán, #Oaxaca, y profundizan crisis de seguridad en el Istmo
La violencia volvió a sacudir Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, con dos ataques armados registrados casi de manera simultánea contra un autobús de pasajeros y una obra educativa. Los hechos reavivaron la preocupación por el avance del cobro de piso en el Istmo, donde empresarios, transportistas y comerciantes viven bajo constantes amenazas criminales.
La tarde de este martes 28 de julio, hombres armados irrumpieron en la construcción del nuevo complejo universitario del CESEEO, ubicado junto a la carretera federal 185, donde dispararon contra trabajadores que realizaban labores de edificación. El ataque provocó escenas de pánico mientras los obreros buscaban refugio entre estructuras, bardas y materiales del inmueble.
Durante la agresión resultó gravemente herido un trabajador identificado preliminarmente como Jonathan, quien recibió atención prehospitalaria por paramédicos del Heroico Cuerpo de Bomberos antes de ser trasladado de urgencia a un hospital. Su estado de salud fue reportado como delicado mientras las autoridades iniciaban las primeras investigaciones.
Horas antes, otro ataque armado alcanzó a un autobús de pasajeros que circulaba entre Juchitán y Tehuantepec. El atentado dejó una persona fallecida y el conductor lesionado, incrementando la tensión en una región donde la violencia ligada a la extorsión mantiene en alerta permanente a diversos sectores productivos.
La Fiscalía del Estado abrió carpetas de investigación para esclarecer ambos hechos. En el caso del ataque contra la obra educativa, una de las líneas preliminares considera una posible relación con extorsión o cobro de piso, aunque el móvil definitivo será determinado conforme avancen las diligencias ministeriales y periciales oficiales.
El pasado lunes, sujetos desconocidos atacaran a balazos la terminal de autobuses de la línea Autotransportes Rancho Gubiña. La agresión provocó la suspensión total e indefinida de las corridas y provocó la inconformidad de los trabajadores, quienes amenazaron con bloqueos carreteros en protesta por la inseguridad.
Los hechos ocurrieron minutos antes de que en Oaxaca capital iniciara la presentación de la Octava del Lunes del Cerro. Presuntos sicarios arribaron a las instalaciones de la terminal y abrieron fuego de manera directa contra la fachada. El fuerte estruendo de los proyectiles obligó tanto a empleados como a los usuarios que esperaban viajar a tirarse al suelo para salvar sus vidas.
El Gabinete de Seguridad estatal sostuvo que los hechos violentos serían una reacción de organizaciones delictivas tras recientes operativos que derivaron en la captura de once presuntos integrantes de grupos dedicados a la extorsión. Las autoridades anunciaron un reforzamiento de acciones de inteligencia y vigilancia en la región del Istmo.
Especialistas en seguridad consultados por Tiempo Digital consideran que las agresiones reflejan la capacidad de respuesta de organizaciones criminales cuando perciben afectaciones a sus estructuras. Aunque las detenciones representan un avance operativo, advierten que las células suelen reorganizarse rápidamente, prolongando ciclos de violencia, intimidación y control territorial sobre actividades económicas estratégicas.
De acuerdo con información difundida previamente por autoridades estatales, Juchitán enfrenta una compleja problemática relacionada con la extorsión, delito que afecta a comerciantes, transportistas, constructoras y diversos prestadores de servicios. La violencia utilizada para exigir pagos ilegales ha generado un ambiente de incertidumbre entre inversionistas y población en general.
En distintos momentos también se han documentado amenazas contra pequeños negocios, empresas transportistas y establecimientos comerciales. Los ataques armados, incendios provocados y mensajes intimidatorios forman parte del mecanismo utilizado por grupos criminales para imponer pagos periódicos, consolidando un esquema que impacta la actividad económica y la convivencia cotidiana regional.
Mientras continúan las investigaciones para establecer el móvil de los ataques registrados este martes, habitantes y sectores productivos mantienen la expectativa de que las acciones gubernamentales logren contener una violencia que, lejos de desaparecer, continúa poniendo en riesgo la seguridad, la inversión y el desarrollo del Istmo de Tehuantepec.

