
Turistas elogian hospitalidad de Oaxaca, pero transporte, infraestructura y abusos siguen deteriorando la experiencia de viaje
La hospitalidad, la gastronomía y la riqueza cultural mantienen a Oaxaca entre los destinos turísticos mejor evaluados del país. Sin embargo, las encuestas oficiales de satisfacción y los reportes de prestadores de servicios evidencian problemas estructurales que, año tras año, permanecen sin solución por parte de autoridades estatales y municipales.
Las mediciones de la Secretaría de Turismo ubican la satisfacción general de los visitantes entre 8.8 y 9.2 puntos sobre diez. No obstante, esos buenos resultados contrastan con las bajas calificaciones obtenidas en movilidad, infraestructura y diversos servicios públicos, áreas donde las deficiencias afectan directamente la experiencia del turismo nacional e internacional.
De acuerdo con las mediciones oficiales, el transporte continúa siendo el aspecto peor evaluado por los visitantes. El servicio público local (taxis) apenas alcanza calificaciones cercanas a 6.2 y 6.3 puntos debido a problemas de limpieza, calidad y costo. A ello se suman congestionamientos, cambios viales, transporte irregular y constantes protestas que complican los desplazamientos.
Las carreteras y la infraestructura vial también concentran numerosas inconformidades. Baches, mantenimiento insuficiente, derrumbes en vías estratégicas como la supercarretera Barranca Larga-Ventanilla y banquetas deterioradas dificultan los traslados, especialmente para adultos mayores, personas con discapacidad y turistas que viajan con equipaje durante temporadas vacacionales.
Las evaluaciones sobre terminales de autobuses y algunos servicios aeroportuarios también permanecen en niveles medios. Instalaciones, limpieza y funcionalidad reciben observaciones constantes que contrastan con la creciente promoción turística del estado, sin que exista una estrategia integral para modernizar la infraestructura que recibe a miles de visitantes.
Aunque alrededor del 93 por ciento de los turistas asegura no haber sufrido incidentes de inseguridad, persisten reportes de robos menores, acoso, cobros indebidos y casos de extorsión vinculados con guías no certificados o prestadores de servicios informales. La falta de regulación mantiene abiertos espacios para este tipo de abusos.
Otra fuente recurrente de inconformidad son los precios elevados en diversos servicios turísticos. Visitantes reportan tarifas que no corresponden con la calidad del hospedaje, alimentos o recorridos, además de cancelaciones arbitrarias, cobros excesivos e incumplimientos derivados de establecimientos que operan fuera de una supervisión efectiva.
El crecimiento acelerado del turismo también comienza a generar efectos secundarios. La gentrificación, el aumento en las rentas, la saturación del Centro Histórico y la presión sobre servicios básicos como agua potable, manejo de residuos y movilidad representan desafíos que siguen acumulándose sin respuestas de fondo.
Entre los tres principales destinos turísticos del estado, Puerto Escondido concentra el mayor número de denuncias por abusos contra visitantes. Reportes ciudadanos, publicaciones en redes sociales y diversos medios documentan incrementos de precios, maltrato, reservaciones fraudulentas y conflictos recurrentes durante las temporadas de mayor afluencia.
Las playas de Zicatela y Carrizalillo figuran entre los puntos donde con mayor frecuencia se denuncian cobros excesivos, fraudes con reservaciones y conflictos entre turistas y prestadores de servicios. El rápido crecimiento del destino, impulsado por el surf y el turismo internacional, ha rebasado la capacidad regulatoria de las autoridades.
Bahías de Huatulco presenta un nivel intermedio de quejas, principalmente por cobros elevados en playas, ocupación irregular de espacios federales y algunos problemas de atención. En la ciudad de Oaxaca predominan las inconformidades relacionadas con transporte, movilidad, saturación urbana y la operación de guías turísticos sin certificación oficial.
Aunque la Secretaría de Turismo opera el Centro de Protección al Turista para canalizar denuncias, los problemas estructurales continúan repitiéndose cada año. Mientras la hospitalidad de los oaxaqueños sostiene la buena reputación del destino, la falta de inversión, regulación y coordinación institucional mantiene pendientes que afectan la competitividad turística del estado.

