
Bloqueo de CNTE en planta de Pemex en El Tule agrava desabasto de gasolina y paraliza Oaxaca
El bloqueo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación en la planta de Petróleos Mexicanos de Santa María El Tule provocó este martes una severa crisis de combustible en Oaxaca, dejando al menos 16 estaciones con operaciones suspendidas total o parcialmente por falta de gasolina y diésel, afectando movilidad, transporte público y actividades económicas en los Valles Centrales.
La protesta de la Sección 22 mantiene cerrada la terminal de almacenamiento de El Tule, punto estratégico desde donde salen las pipas que abastecen a cerca de 90 gasolineras de la región. Mientras continúe el bloqueo, no existe fecha clara para restablecer el suministro en Oaxaca y municipios conurbados.
Según José Luis Ballesteros Melgar, presidente de Empresarios Gasolineros del Estado de Oaxaca, las 16 estaciones afectadas representan aproximadamente 16 por ciento de las concesionarias que dependen directamente de esa terminal. En todo el estado operan alrededor de 233 gasolineras, aunque la afectación podría extenderse rápidamente durante las próximas horas.
Entre las estaciones sin servicio figuran la gasolinera Bautista, ubicada sobre la carretera federal 190 en Santa Lucía del Camino, además de estaciones en Cruz de Piedra y Tlacolula de Matamoros, donde usuarios comenzaron a reportar desde temprano bombas cerradas y filas en puntos aún operativos.
La zona norte de Oaxaca de Juárez también resiente el golpe. Hay afectaciones en estaciones de Belisario Domínguez, Calzada Porfirio Díaz, el crucero del estadio de béisbol, Cinco Señores y otras áreas periféricas, donde automovilistas recorren varios puntos intentando encontrar combustible disponible para continuar sus actividades diarias.
La gasolina Magna y el diésel son los combustibles con mayor escasez. En varias estaciones los inventarios quedaron agotados completamente. Algunas concesionarias sólo despachan gasolina Premium, alternativa más costosa que muchos usuarios rechazan, especialmente transportistas y taxistas, quienes dependen del combustible más económico para sostener su operación diaria.
Las estaciones que aún operan enfrentan presión extrema. En Fonapas, ubicada en la confluencia de avenida Juárez y Héroes de Chapultepec, se observan largas filas de automovilistas, motociclistas y taxistas. En redes sociales circulan imágenes de filas extendidas, reflejando creciente preocupación ciudadana por un desabasto mayor.
La crisis también detonó compras de pánico. Conductores particulares buscan llenar sus tanques antes de que más estaciones suspendan operaciones, mientras taxistas intentan asegurar combustible suficiente para trabajar. Este comportamiento incrementa la demanda inmediata y acelera el agotamiento de inventarios, profundizando la presión sobre el sistema de distribución.
Aunque el problema se concentra en los Valles Centrales, el riesgo de propagación hacia municipios conurbados y otras regiones es real. Si el bloqueo persiste durante más horas, más concesionarias podrían quedarse sin combustible, ampliando el impacto económico, social y logístico sobre amplias zonas del estado de Oaxaca.
El desabasto no responde a una crisis nacional de combustible ni a una declaratoria de emergencia de Petróleos Mexicanos. La causa inmediata es local y concreta: la interrupción física de la cadena de distribución provocada por el bloqueo magisterial en una de las terminales más importantes del estado.
El sector gasolinero enfrenta además presiones estructurales por el tope al precio de la gasolina Magna, cercano a 24 pesos por litro. Empresarios sostienen que esos márgenes reducen rentabilidad operativa; sin embargo, reconocen que ese factor es secundario frente al cierre de la terminal de El Tule.
La crisis exhibe cómo un solo punto de bloqueo puede paralizar gran parte del abastecimiento energético regional. Mientras autoridades estatales, Petróleos Mexicanos y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación no alcancen acuerdos, Oaxaca seguirá enfrentando incertidumbre, filas interminables y el riesgo de una parálisis aún más severa.

