
Expertos de México y Japón colocan sensores submarinos en Huatulco, #Oaxaca, para prevenir sismos y tsunamis de gran magnitud
Con el objetivo de reducir el riesgo de desastres, la UNAM y universidades de Japón instalaron avanzados instrumentos sísmicos frente a las costas de Huatulco, en la Costa de Oaxaca. Esta colaboración científica internacional busca identificar con precisión el potencial de generación de futuros terremotos y tsunamis en la región sur del territorio mexicano.
A más de 5 mil metros de profundidad marina, los especialistas posicionaron estratégicamente ocho sismómetros y tres medidores de presión. Estos dispositivos tecnológicos medirán sismos lentos durante un año continuo, recolectando datos fundamentales para optimizar las alertas tempranas, mejorar la prevención comunitaria y robustecer los protocolos de emergencia vigentes.
La operación marítima se realizó exitosamente a bordo del buque «Mazunte» de la Semar. El investigador de la UNAM, Víctor Manuel Cruz Atienza, advirtió que la zona elegida acumula energía de forma sobresaliente, destacando que en esa región específica de Oaxaca no se ha registrado un gran terremoto desde 1978.
Por su parte, Yoshihiro Ito, profesor japonés de la Universidad de Kioto, explicó que es la primera ocasión que se despliegan estos instrumentos en Oaxaca. Su finalidad es estudiar los sismos lentos, considerados predecesores de grandes terremotos de subducción, revelando movimientos de baja frecuencia indetectables desde las estaciones en tierra.
Este esfuerzo científico se enmarca en el prestigioso proyecto Satreps, coordinado por la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (Jica). El programa promueve una alianza tripartita entre México, Japón y El Salvador, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible para mitigar los impactos destructivos de fenómenos naturales en poblaciones vulnerables.
Enrique Guevara, director del Cenapred, enfatizó la relevancia de la información generada por el equipamiento nipón. Esta tecnología permitirá comprender mejor el comportamiento tectónico local, complementando acciones preventivas nacionales como el reciente simulacro con hipótesis de magnitud 8.2 que movilizó a 37 millones de ciudadanos en todo el país.
Foto: UNAM

