
Alerta ciudadana: #Oaxaca registra más de ocho desapariciones de mujeres y niñas cada semana en 2026
La Fiscalía de Oaxaca documentó 415 casos de mujeres desaparecidas durante 2025, un promedio de ocho por semana. Lo que en principio parecía una cifra alarmante se ha convertido en una constante que se mantiene —e incluso supera— en los primeros meses de 2026.
Entre enero y mediados de abril de 2026, la Unidad de Búsqueda de Personas No Localizadas emitió alrededor de 129 fichas de búsqueda de mujeres en aproximadamente tres meses y medio, una secuencia que equivale a más de una desaparición reportada por día, o entre ocho y diez casos semanales.
Solo en abril de 2026, se contabilizaron entre 12 y 13 mujeres no localizadas en lo que iba del mes. La mayoría de las víctimas eran menores de edad, un rasgo que se repite mes con mes: en períodos recientes, ocho de cada doce desapariciones mensuales corresponden a niñas y adolescentes.
El rango de edad con mayor riesgo se concentra entre los 15 y 19 años. Las adolescentes representan un porcentaje significativo de las fichas activas de búsqueda, lo que evidencia una vulnerabilidad estructural que las autoridades y organizaciones civiles han señalado con creciente preocupación.
Organizaciones como Consorcio Oaxaca y Red Lupa, que realizan monitoreos independientes, confirman que el flujo de nuevos reportes es alto y sostenido. Sus registros complementan —y en ocasiones superan— las cifras oficiales, ante la posibilidad de que el subregistro institucional subestime la magnitud real del problema.
Entre 2024 y 2025, los casos de desaparición de mujeres y niñas en Oaxaca crecieron aproximadamente cuatro por ciento, de acuerdo con algunos informes de seguimiento. Si bien Oaxaca no encabeza la lista nacional en números absolutos, la tendencia al alza sostenida la coloca en un foco de atención prioritaria.
Las regiones de Valles Centrales y el Istmo de Tehuantepec concentran una proporción importante de los casos reportados. La dispersión geográfica del estado y las condiciones de marginación en varias de esas zonas dificultan tanto la búsqueda como el seguimiento institucional de cada expediente.
Un elemento que matiza —pero no atenúa— la gravedad de las cifras es que muchas de las mujeres reportadas son localizadas posteriormente con vida. Sin embargo, el alto volumen de nuevos ingresos semanales al sistema de búsqueda mantiene una presión constante sobre las instituciones y las familias.
La Unidad de Búsqueda de Personas No Localizadas de la Fiscalía es el principal organismo que genera y procesa estas fichas. No obstante, la capacidad de respuesta institucional frente a un promedio de ocho a diez casos nuevos por semana es cuestionado por colectivos de familias y activistas de derechos humanos.
El patrón que muestran los datos de 2025 y los primeros meses de 2026 revela que la desaparición de mujeres y niñas en Oaxaca no es un fenómeno esporádico, sino una crisis sostenida. Las cifras exigen respuestas de política pública que vayan más allá del registro, hacia la prevención mediante campañas públicas y la atención estructural desde casa y el ámbito oficial.

