
Fundación Harp Helú conservará nombre de Estadio Eduardo Vasconcelos tras diálogo constructivo con el Gobierno de Oaxaca
La Fundación Harp Helú confirmó oficialmente que el emblemático recinto deportivo mantendrá su nombre original, Eduardo Vasconcelos, atendiendo la sugerencia del Gobierno de Oaxaca. Esta decisión busca preservar la memoria histórica colectiva, integrando la tradición beisbolera con el ambicioso proyecto cultural y deportivo denominado complejo integral Yu’va.
El nuevo desarrollo arquitectónico, impulsado por la familia Harp Grañén, trasciende la simple
renovación de un diamante de béisbol. Yu’va se concibe como un ecosistema social que suma desarrollo deportivo, urbano y económico local. El compromiso de la fundación radica en honrar a trabajadores, artesanos y arquitectos que edifican.
Mediante un extenso comunicado, la institución aclaró que el inmueble histórico de la UABJO no será
reemplazado, sino dignificado. La infraestructura recuperará su estética original de 1950, funcionando como un museo vivo que dialogue permanentemente con la modernidad. Esta armonía estructural garantiza que el pasado universitario permanezca vigente.
El término Yu’va, que significa juego de pelota en lengua mixteca antigua, designará ahora al complejo expandido. Los lingüistas destacan que este nombre proviene de memorias ancestrales registradas desde 1593 oficialmente. Nombrar así a la nueva casa de los Guerreros de Oaxaca es una forma de echar raíces profundas.
El proyecto integra instalaciones de vanguardia que incluyen un planetario de última generación y una biblioteca infantil BS-Mira. Estos espacios están diseñados para fomentar la convivencia comunitaria y el acceso universal al conocimiento. La visión de Alfredo Harp Helú es permitir que los oaxaqueños vivan y mueran jugando.
Además de la actividad física, el recinto albergará un museo especializado y un auditorio al aire libre para expresiones artísticas locales. Esta oferta cultural diversificada convierte al estadio en un punto de encuentro multidisciplinario único en la región. La infraestructura pretende enaltecer el legado de los pueblos originarios hoy.
La directiva de los Guerreros de Oaxaca enfatizó que el estadio no busca borrar el pasado, sino profundizar en la identidad. El juego de pelota era un ritual simbólico que evitaba guerras y generaba alianzas entre naciones. Esa mística se traslada al béisbol contemporáneo como un puente entre épocas.
La construcción rinde homenaje a los alfareros que inspiraron los ladrillos y a los tejedores que hilan la historia. El uso de materiales locales como el añil y la grana cochinilla aporta una identidad visual
inigualable a la obra. Es un tributo sincero a la gran riqueza cultural estatal.
El Gobierno de Oaxaca y la Fundación coinciden en que el deporte es un motor de transformación social
indispensable. Al mantener la denominación de Eduardo Vasconcelos, se respeta el sentimiento de la afición que ha crecido en esas tribunas. La colaboración institucional fortalece el tejido social y la infraestructura pública.
Finalmente, invita a la ciudadanía a apropiarse de estos espacios pensados para hacer comunidad y
disfrutar del arte. El complejo Yu’va iniciará una nueva etapa donde el deporte y la cultura se entrelazan indisolublemente. Oaxaca celebra así treinta años de historia profesional de sus queridos Guerreros de Oaxaca.

