Secuestro virtual en #Oaxaca: 12 horas de terror psicológico ejecutado desde teléfonos, amenazas y engaños digitales

Secuestro virtual en #Oaxaca: 12 horas de terror psicológico ejecutado desde teléfonos, amenazas y engaños digitales

La ciudad de Oaxaca de Juárez está incubando una de las formas criminales más perturbadoras y silenciosas del país: el secuestro virtual. No hay armas, persecuciones ni hombres encapuchados. Bastan teléfonos celulares, información precisa y manipulación psicológica para someter durante horas a víctimas atrapadas por el miedo y la desinformación. Esta es una historia, compartida por amigos cercanos a las víctimas, en la red X:

Habían viajado a Oaxaca para asistir a una boda. La noche transcurría tranquila hasta que regresaron al hotel Casa Vértiz, en pleno Centro Histórico. Apenas cerraron la puerta de la habitación, un mensaje de WhatsApp llegó desde el número del hotel. El tono parecía urgente, autoritario y creíble. El infierno comenzó en segundos.

“Hay un operativo. No salgan de la habitación. Esperen instrucciones”. El mensaje desató incertidumbre inmediata. Minutos después sonó el teléfono. Una voz fría, pausada y amenazante aseguró pertenecer al Cártel Jalisco Nueva Generación. Dijo que el hotel estaba bajo vigilancia y que ellos ejecutaban una “limpieza” donde las autoridades habían fracasado.

La amenaza fue creciendo hasta convertirse en una sofisticada sesión de terrorismo psicológico. Las víctimas recibieron órdenes precisas: desvestirse, grabarse en video y permanecer disponibles mediante videollamadas permanentes. Los delincuentes vigilaban cada movimiento. Dormir estaba prohibido. Incluso beber agua o entrar al baño requería autorización. La sensación de control absoluto resultó devastadora emocionalmente.

Las amenazas eran tan detalladas que parecían extraídas de escenas reales del narcotráfico mexicano. Los extorsionadores describían torturas, mutilaciones y ejecuciones con una precisión enfermiza. El miedo paralizó cualquier intento de cuestionar la situación. Durante doce horas, las víctimas vivieron convencidas de que morirían si desobedecían una sola instrucción recibida desde el teléfono.

Para sostener la mentira, los criminales montaron una escenografía psicológica impecable. “Ya levantamos a los buscados”, dijeron en algún momento. Instantes después, fuertes ruidos se escucharon en habitaciones cercanas. La coincidencia reforzó el terror. Afuera del hotel también había personas merodeando, suficientes para convencerlos de que todo el operativo era completamente real.

En otro momento, ordenaron abandonar el hotel y trasladarse a otra ubicación. A una de las víctimas la enviaron sola hacia un cajero automático. El aparato estaba fuera de servicio. Entonces exigieron realizar transferencias bancarias inmediatas. El objetivo siempre fue el mismo: obtener dinero mientras el miedo mantenía anulada cualquier capacidad racional de reacción.

Después de ocho horas de manipulación ininterrumpida, permitieron una llamada a los familiares. La desesperación ya había cruzado fronteras. Padres, hermanos y conocidos comenzaron a creer que enfrentaban un secuestro auténtico. Videos, amenazas y mensajes circulaban como pruebas irrefutables. Nadie imaginaba que detrás de aquella maquinaria de terror solo existían extorsionadores profesionales.

Cuando finalmente terminó la pesadilla, no aparecieron sicarios ni comandos armados. Nunca existió un operativo criminal en el hotel. Todo había sido una construcción psicológica diseñada para someter emocionalmente a las víctimas y extraer dinero mediante el miedo. El daño, sin embargo, permaneció intacto: humillación, paranoia, impotencia y una profunda sensación de vulnerabilidad.

En Oaxaca, esta modalidad delictiva se ha vuelto especialmente frecuente contra turistas y visitantes. Los delincuentes aprovechan registros hoteleros, números telefónicos y datos personales entregados durante el check-in. Con esa información construyen narrativas convincentes. El engaño funciona porque las víctimas creen estar hablando con empleados, policías o integrantes de organizaciones criminales reales.

El procedimiento suele repetirse con precisión alarmante. Primero generan confianza utilizando números vinculados al hotel. Después aíslan emocionalmente a las víctimas y les ordenan no contactar a nadie. Más tarde comienzan las amenazas, los videos y las exigencias económicas. La manipulación es constante. Cada minuto busca destruir la capacidad de pensar con claridad y escapar del engaño.

Especialistas en secuestro y extorsión consideran que estas bandas son expertas en terrorismo psicológico de bajo costo. No requieren casas de seguridad, armas ni grandes estructuras criminales. Operan desde teléfonos celulares y aplicaciones digitales. Su verdadera arma es la información. Mientras más datos poseen sobre la víctima, más convincente y peligrosa resulta la simulación del secuestro.

Las autoridades han detectado múltiples casos similares en Oaxaca y otras entidades del país. Sin embargo, muchos nunca llegan a denunciarse. El miedo, la vergüenza y la sensación de haber sido manipulados silencian a numerosas víctimas. Ese silencio permite que las redes de extorsionadores continúen operando con relativa facilidad y un riesgo mínimo de ser identificadas.

Expertos recomiendan reducir al máximo la exposición de datos personales durante viajes y hospedajes. Sugieren utilizar números alternos al registrarse, desconectar teléfonos fijos de habitaciones y evitar responder llamadas desconocidas. Ante cualquier amenaza, la prioridad debe ser romper el aislamiento, contactar familiares por otra vía y verificar inmediatamente la información con autoridades oficiales.

Oaxaca continúa siendo uno de los destinos culturales más importantes de México, admirado por su gastronomía, tradiciones y arquitectura. Pero detrás de la postal turística también se mueve una delincuencia silenciosa que explota el miedo humano con precisión quirúrgica. En estos casos, la mejor defensa sigue siendo desconfiar, verificar y negarse a entrar en el juego criminal.

¿Que están haciendo las autoridades oaxaqueñas al respecto?

Foto: Imagen ilustrativa generada con IA.

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