Oaxaca crece en estadísticas del INEGI pero pierde empleos, cierra empresas y profundiza su pobreza

Oaxaca crece en estadísticas del INEGI pero pierde empleos, cierra empresas y profundiza su pobreza

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía reportó que Oaxaca despegó económicamente en 2025, pero en calles, mercados y talleres la percepción es opuesta. Mientras las cifras oficiales celebran avances, familias enfrentan desempleo, negocios bajan cortinas y la informalidad crece, revelando una brecha entre estadística y vida cotidiana estatal persistente.

De acuerdo con el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal, Oaxaca creció 4.8 por ciento en el cuarto trimestre de 2025 frente al trimestre previo. El resultado colocó a la entidad entre las de mayor avance nacional, solo detrás de Nayarit y a la par de Hidalgo, según datos.

En la comparación anual, frente al mismo periodo de 2024, la economía oaxaqueña avanzó 2.1 por ciento, un ritmo más moderado que el trimestral pero positivo. El INEGI aclara que el indicador mide tendencia productiva, no bienestar directo, y se construye con información preliminar de diversos sectores económicos estatales.

Por sectores, las actividades primarias lideraron con un alza anual de 8.8 por ciento, impulsadas por el campo. Las secundarias, que incluyen industria y construcción, crecieron 3.6 por ciento. En contraste, las terciarias, comercio y servicios donde labora la mayoría, apenas avanzaron 0.6 por ciento anual en último trimestre reportado.

El dato positivo no significa automáticamente mejores ingresos familiares. El ITAEE retrata movimiento económico agregado, no distribución. En Oaxaca, donde la informalidad supera la media nacional, el crecimiento puede concentrarse en pocos proyectos sin permear a hogares que dependen del comercio minorista y servicios locales cotidianos de alta precariedad laboral.

La pobreza laboral confirma la paradoja. En el tercer trimestre de 2025, Oaxaca registró 58.1 por ciento de población sin ingreso suficiente para la canasta alimentaria, 2.4 puntos menos que en 2024, pero casi el doble del promedio nacional de 34.3 por ciento reportado por INEGI en medición trimestral oficial.

Históricamente, Oaxaca se ubica entre los tres estados con mayor pobreza laboral, junto a Chiapas y Guerrero. En el cuarto trimestre de 2024, Coneval midió 60.1 por ciento en Oaxaca, solo detrás de Chiapas con 62.2 por ciento y arriba de Guerrero con 57.2, frente a 35.4 nacional por ciento.

El mercado laboral formal reflejó fragilidad a fin de año. Solo en diciembre de 2025 se perdieron aproximadamente 3 mil 800 puestos en Oaxaca, principalmente por término de contratos de obra en construcción y servicios turísticos tras la temporada alta, según estimaciones basadas en registros del IMSS analizados por especialistas laborales.

A pesar de esa caída estacional, Oaxaca cerró 2025 con un crecimiento anual del empleo formal entre 2.5 y 3.1 por ciento. El avance, sin embargo, no compensó la precariedad estructural ni la pérdida de unidades económicas que sostienen empleo estable en comunidades urbanas y rurales en todo el estado.

La mayoría de las nuevas plazas se concentró en proyectos de infraestructura vinculados al Corredor Interoceánico y en servicios. También influyó la formalización de trabajadores de plataformas digitales que comenzaron a cotizar este año, un registro que mejora estadística pero no siempre implica mejores salarios ni prestaciones laborales completas garantizadas.

El indicador más crítico fue el cierre de empresas. Durante 2025, Oaxaca registró una baja neta de aproximadamente 480 patrones ante el IMSS. Aunque surgieron microempresas, los cierres superaron a las aperturas, especialmente en comercio, reflejando un debilitamiento del tejido empresarial formal estatal por primera vez sostenido en años recientes.

Este fenómeno no es exclusivo de Oaxaca. A nivel nacional también cayó el número de empleadores registrados en el segundo semestre, pero en la entidad el impacto es mayor por su base de pequeños negocios familiares, altamente vulnerables a choques de costos, baja demanda y competencia informal creciente este año.

Especialistas explican dos causas principales. La primera es estacional: en diciembre concluyen ciclos presupuestales de obra pública estatal, provocando despidos masivos en construcción. Esos empleos suelen recuperarse parcialmente a partir de febrero, pero no garantizan continuidad ni estabilidad para trabajadores eventuales que dependen de contratos temporales sin seguridad social plena.

La segunda causa es estructural: el aumento gradual de cuotas patronales y ajustes salariales elevó costos de formalidad. Muchas pequeñas empresas oaxaqueñas optaron por cerrar su registro patronal y operar como personas físicas sin empleados, migrando hacia la informalidad para sobrevivir financieramente en un entorno de baja rentabilidad y competencia.

El cierre de 2025 deja una lección clara para Oaxaca: crecer en indicadores no basta. El reto es traducir el 4.8 por ciento trimestral en empleo duradero, ingresos suficientes y empresas vivas. Sin esa conexión, la estadística será celebración vacía mientras la pobreza laboral persiste en comunidades reales del estado.

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