Científicos confirman pulso terrestre cada 26 segundos: sismógrafos globales detectan misterioso latido oceánico persistente

Científicos confirman pulso terrestre cada 26 segundos: sismógrafos globales detectan misterioso latido oceánico persistente

Desde principios de los años 60, sismógrafos en varios continentes registran un pulso casi imperceptible cada 26 segundos. La señal, descrita como un “latido” planetario, persiste décadas sin interrupción. Investigadores del Observatorio Lamont-Doherty la documentaron primero y hoy redes digitales confirman su continuidad global.

El microseísmo se detecta como ondas Rayleigh que viajan a 3,5 km/s desde una fuente en el Atlántico ecuatorial. Su amplitud aumenta durante tormentas y el invierno austral, reforzando su origen estacional. La señal es monocromática: estrecha, estable y no dispersiva.

Los análisis modernos ubican el epicentro en el Golfo de Guinea, frente a la bahía de Bonny y la isla de Santo Tomé. Allí, los instrumentos captan la vibración más intensa. En 2005, el equipo de la Universidad de Colorado volvió a aislarlo con sismómetros digitales.

La hipótesis dominante apunta a olas oceánicas. Tormentas lejanas generarían oleajes largos que golpean la plataforma continental africana como un tambor, inyectando energía sísmica regular. Testimonios de marinos en los 60 describieron mares agitados coincidiendo con el pulso.

Una segunda teoría explora actividad volcánica o hidrotermal bajo Santo Tomé. En 2013, científicos chinos propusieron temblores magmáticos como fuente. Sin embargo, la zona carece de volcanes activos visibles o emisiones térmicas que respalden esa idea.

Estudios recientes de 2023 publicados en Nature Communications Earth & Environment revelaron “glides”: deslizamientos de frecuencia asociados al microseísmo de 26 s. Estos armónicos sugieren un proceso físico desconocido que produce señales continuas y variaciones, complicando los modelos clásicos.

En redes sociales el fenómeno se viralizó como “el corazón de la Tierra”. Reels de divulgación acumulan millones de vistas explicando que no es perceptible, pero los sismómetros lo captan. Los comentarios mezclan asombro, teorías oceánicas, bromas y lecturas espirituales sobre un planeta vivo.

Expertos coinciden en que no representa riesgo. Su valor es científico: ofrece pistas sobre interacción océano-corteza y dinámica interna. Tras 60 años, el pulso sigue sin explicación definitiva, recordando que la Tierra guarda secretos rítmicos aún por descifrar.

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