Oaxaca se estanca en la lista de estados con más homicidios dolosos, pese a la reducción criminal nacional

Oaxaca se estanca en la lista de estados con más homicidios dolosos, pese a la reducción criminal nacional

A nivel nacional, la tendencia de homicidios dolosos muestra un descenso significativo del 47% durante el primer trimestre de 2026. Sin embargo, el estado de Oaxaca no ha logrado replicar estos resultados positivos. La entidad se mantiene estancada dentro del ranking de las ocho entidades con mayor criminalidad del país.

Mientras el promedio diario nacional ha bajado a 52 casos, Oaxaca registró cuatro asesinatos tan solo el pasado 25 de marzo. Esta cifra posicionó a la entidad en el segundo lugar nacional de violencia diaria, empatando con Guanajuato y Guerrero. La estrategia oaxaqueña de seguridad continúa siendo insuficiente frente a este fenómeno delictivo.

Durante los primeros dos meses del año, el estado acumuló 136 homicidios dolosos, promediando más de dos víctimas cada día. Estos números superan los registros de periodos anteriores, evidenciando un repunte preocupante en la incidencia de delitos de alto impacto. La violencia letal no cede en el territorio estatal oaxaqueño.

El análisis de datos arroja que el 5.3% de los asesinatos cometidos en México durante febrero ocurrieron en suelo oaxaqueño. Con 72 casos registrados en ese mes, la entidad se consolidó como la octava más peligrosa. La mayoría de estos crímenes fueron perpetrados con armas de fuego por sicarios de la delincuencia, organizada.

Geográficamente, la violencia se concentra con mayor fuerza en las regiones del Istmo de Tehuantepec, la Costa y Valles Centrales. Estas zonas enfrentan desafíos locales persistentes, como disputas territoriales y ejecuciones directas. A diferencia de otros estados que muestran mejoría, Oaxaca continúa reportando incidentes graves de forma cotidiana y sistemática.

La crisis de seguridad estatal no solo afecta a hombres, sino que impacta severamente a las mujeres y activistas. Colectivos locales reportan al menos 14 feminicidios en lo que va de 2026, una cifra alarmante para el trimestre. Este indicador refuerza la percepción de vulnerabilidad y falta de justicia en la entidad.

Informes de consultoras como TResearch confirman que Oaxaca aparece consistentemente en el «top» de entidades con más sangre derramada. Aunque el gobierno federal destaca esfuerzos de reducción, la realidad en los municipios oaxaqueños cuenta una historia distinta. El estado no ha podido abandonar la lista de las zonas más críticas.

El contraste es evidente cuando se compara con la reducción nacional, donde el promedio bajó de 86 a 48 diarios. Oaxaca, en cambio, aumentó su registro de enero a febrero, sumando ocho víctimas adicionales en un solo mes. Esta divergencia subraya fallas estructurales en las políticas de prevención y persecución local.

La utilización de armas de fuego en 61 de los 72 casos de febrero revela un flujo descontrolado de armamento. Las autoridades locales enfrentan una presión creciente por parte de la sociedad civil y observadores independientes. La permanencia en el ranking de letalidad nacional pone en duda la efectividad de los operativos actuales.

Y no obstante la nueva narrativa resignada del fenómeno, por parte del secretario de gobierno, Jesús Romero López, para justificar esta violencia, Oaxaca se consolida como un foco rojo persistente en el mapa de seguridad pública de México en 2026. A pesar de los vientos de pacificación en otros estados, la entidad sigue atrapada en una espiral de ejecuciones. El desafío de reducir la violencia sigue siendo una deuda pendiente.

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