Sefader suma otro fracaso: se duplican en el Istmo de #Oaxaca huertos de mango con plaga mosca de la fruta

Sefader suma otro fracaso: se duplican en el Istmo de #Oaxaca huertos de mango con plaga mosca de la fruta

La gestión de Víctor López Leyva en la Secretaría de Fomento Agroalimentario y Desarrollo Rural (Sefader) se ha convertido en un catálogo de desastres sanitarios. La incapacidad para frenar el avance de plagas externas, que saltaron impunemente desde Chiapas, evidencia una alarmante falta de control fronterizo y preventivo. Hoy, el campo oaxaqueño paga el precio del abandono institucional.

El secretario López Leyva parece más enfocado en la rentabilidad política y económica del presupuesto que en la sanidad agropecuaria. Primero fue el gusano barrenador, cuya expansión descontrolada puso en jaque a la ganadería; ahora, la mosca de la fruta asfixia a los productores de mango sin encontrar resistencia oficial.

La estadística de Senasica es demoledora y no admite excusas oficiales. En apenas una semana, los huertos larvados con prohibición de exportación a Estados Unidos pasaron de 26 a 42. Este crecimiento exponencial de la plaga refleja un seguimiento nulo y una estrategia de contención que simplemente no existe.

El impacto económico es una herida abierta en el Istmo. Con más de 400 toneladas de mango rechazadas en empacadoras, las familias campesinas enfrentan la ruina financiera. Mientras la Sefader simula acciones, el patrimonio de los productores se pudre en los árboles debido a una burocracia lenta y desconectada.

Para los productores de mango, resulta ofensivo que la Sefader pretenda culpar al clima por este desastre. Si bien hubo vientos y lluvias, la verdadera causa es la reacción tardía del sector agropecuario. La plaga no avanzó por causas naturales, sino por la falta de programas de vigilancia epidemiológica oportunos.

La opacidad en el manejo de insumos agrava la crisis de confianza. Aunque el Gobierno anunció la entrega de malathion y estaciones de cebo, los campesinos denuncian que los apoyos no llegan a sus manos. El control centralizado por el CESVO ha dejado a los productores sin herramientas para defenderse directamente.

Es doblemente grave que, ante la emergencia, se recurra al malathion 1000, un agroquímico altamente agresivo y prohibido en mercados internacionales hace décadas. Esta decisión no solo llega tarde, sino que pone en riesgo la salud pública y el medio ambiente, demostrando un atraso técnico de más de treinta años.

Desde hace tres años, Oaxaca ha tenido una política agropecuaria bajo una dirección que solo reacciona cuando el daño es irreversible. La expansión del gusano barrenador y ahora de la mosca de la fruta por toda la entidad es responsabilidad directa de López Leyva. El campo exige soluciones técnicas reales, no funcionarios que con discursos busca ocultar su incompetencia para el cargo que fueron designados.

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