
Oaxaca: Consulta revocatoria, “ratificación del proyecto del gobernador Salomón Jara”, dice Romero, pese a descalabro
El secretario de Gobierno, Jesús Romero López, presentó ante el Congreso de Oaxaca el balance del tercer año de Salomón Jara Cruz, calificando la consulta del 25 de enero como ratificación del “proyecto transformador”. Sin embargo, el resultado oficial —58.82% a favor de la continuidad y 38.16% por revocación— oculta un rechazo significativo en ciudades importantes, donde el gobernador perdió en varios distritos y casillas emblemáticas.
A pesar del discurso oficial de estabilidad y reducción de conflictos (bloqueos bajaron 51%, palacios ocupados de 58 a 2), la consulta expuso descontento urbano: en Oaxaca de Juárez, Santa Cruz Xoxocotlán, Santo Domingo Tehuantepec y otros como Tlacolula y Tuxtepec, prevaleció el voto por revocación en numerosas casillas. Incluso en la casilla del gobernador (San Martín Mexicapan), ganó la opción de salida por amplio margen (375 vs. 182).
Romero López resaltó logros electorales y económicos (crecimiento 8.3% en 2023), pero omitió que el ejercicio no alcanzó el 40% de participación requerido para ser vinculante (solo ~29-30%). El gobierno lo presentó como éxito democrático, aunque críticos lo ven como maniobra propagandística que evidenció divisiones internas en Morena y con aliados como el PT.
En agenda social, se destacan 46 convenios agrarios y retornos de desplazados, pero persisten conflictos en Amoltepec, Coatlán y Mitlatongo. La violencia política de género bajó, con 36 mujeres electas, aunque el avance “no complace” al funcionario. Estos datos contrastan con el rechazo en urbes, donde demandas insatisfechas pesaron más que promesas de paz y bienestar.
La comparecencia enfatizó migración y “Paz con Justicia” (32,000 acciones, 133 semilleros), pero ignora que el 38% de votantes expresó pérdida de confianza. En seis distritos clave (incluyendo capital y Xoxocotlán), ganó la revocación, mostrando erosión de apoyo en centros poblacionales pese al control rural y oficial.
Romero cerró invocando “no mentir, no robar, no traicionar”, atribuyendo gobernabilidad a presencia institucional. Sin embargo, el resultado mixto —triunfo estatal pero derrota en ciudades importantes— cuestiona la narrativa de consolidación y sugiere necesidad urgente de autocrítica ante fracturas visibles en la base social urbana.

